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Web y foro contra la desertización, el cambio climático y erosión en las Islas Canarias

Las tímidas concesiones de EEUU posibilitan un acuerdo de mínimos sobre el cambio climático

Las tímidas concesiones de EEUU posibilitan un acuerdo de mínimos sobre el cambio climático

CanariasAhora.com, 9-7-2005

Algunas importantes concesiones del presidente de Estados Unidos (EEUU), George W. Bush, hicieron posible el logro de un acuerdo en torno al cambio climático en la cumbre del G8 que se celebra en Gleneagles (Escocia).
EFE. Gleneagles (R.Unido)

El pacto queda muy lejos de las ambiciones del primer ministro británico, Tony Blair, que aspiraba a lograr un compromiso concreto de los Ocho -Estados Unidos (EEUU), Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Japón y Rusia- para la reducción de las emisiones de los gases causantes del "efecto invernadero".

El texto, tal y como se ha anticipado entre algunas delegaciones y que se dará a conocer oficialmente en las próximas horas, no prevé ningún objetivo concreto ni un calendario. Sí hace mención en dos ocasiones, como ya ha revelado el presidente francés, al protocolo de Kioto. El asunto se perfilaba como el más espinoso de la cumbre, y el que más debates motivó entre los sherpas, los asesores de los distintos gobiernos que se encargan de redactar los acuerdos finales. Hasta la cumbre, EEUU se mostraba reacio a todo acuerdo que hiciera alusión al protocolo de Kioto para la reducción de emisiones de gases contaminantes.

Estados Unidos es el único país del Grupo de los Ocho que no ha suscrito el protocolo, que entró en vigor este año y que expira en 2012. Hasta ahora, el presidente George W. Bush, argumentaba que no estaba demostrado que el calentamiento global tuviera una causa humana.

Bush, que considera que Kioto hubiera "hundido" la economía de su país, también ha criticado repetidamente el protocolo por no incluir a los países en desarrollo, en especial a la India y China, dos países cuyo rápido crecimiento les convierte en unos de los principales países emisores de gases contaminantes. En los últimos días, sin embargo, el presidente ya había apuntado un cambio en su posición al reconocer que el cambio climático representa un "problema" y "en parte" tiene causa humana.

El acuerdo tentativo pone de manifiesto que el cambio climático es "un desafío a largo plazo que tiene el potencial de afectar" a todo el mundo y reconoce que el aumento en el consumo de combustibles fósiles representa una de las principales causas del fenómeno. Las dudas de EEUU acerca de las causas del problema quedan patentes en una línea que indica que "persiste la incertidumbre sobre nuestro entendimiento del cambio climático". El presidente francés, Jacques Chirac, afirmó el jueves que "hemos notado un cambio en la posición estadounidense", lo que ha posibilitado "una mejora" en el acuerdo final. Según Chirac, los atentados perpetrados el jueves en Londres hicieron que los dirigentes se mostraran más resueltos a lograr un acuerdo.

En un sentido similar se había manifestado también el sherpa de la delegación estadounidense, Faryar Shirzad, una de las personas que se encontraban presentes cuando los Ocho recibieron la noticia de los atentados de Londres. Shirzad afirmó que después de conocer la noticia se detectó "un renovado sentimiento de determinación por parte de los líderes para seguir adelante con su trabajo, para producir verdaderos resultados que demuestren su compromiso colectivo para mejorar las vidas de la gente, para hacer frente a los desafíos globales".

Si el cambio climático fue uno de los principales asuntos de la cumbre, el otro fue el aumento de la ayuda a África. Los líderes del G8 lograron finalmente un acuerdo que permitirá doblar la ayuda a ese continente para 2012, uno de los objetivos de la presidencia británica. Pero el compromiso no incluye cifras, lo que representa un revés para Blair, que esperaba hacer realidad su objetivo de elevar las actuales cifras de ayuda, de los actuales 25.000 millones de dólares a 50.000 millones.

También queda fuera del compromiso la idea del primer ministro británico de que los Ocho destinarán el 0,7% de su Producto Interior Bruto (PIB) a la ayuda al desarrollo para 2015.

Desaladoras por presión natural que dan agua casi gratis

Desaladoras por presión natural que dan agua casi gratis

El Mundo, 8-7-2005

ARANJUEZ.- El consagrado escritor Alberto Vázquez Figueroa ha impartido este jueves en Aranjuez uno de los cursos que organiza la Fundación Rey Juan Carlos. Lejos de hablar de literatura o disertar sobre las letras en España, el autor de 'Tuareg' ha conquistado al auditorio con su verbo ágil y locuaz, para mostrarnos su faceta de inventor. Se trata de una desaladora por presión natural, mediante ósmosis inversa, que conseguirá dar "agua casi gratis".

El procedimiento consiste, según explicó Figueroa, en "llevar agua de mar hasta una montaña de unos 500 o 600 metros, para lo cual utilizamos energía eléctrica, pero residual, y la depositamos en una balsa". Y añade, "a las pocas horas, cuando la red necesita otra vez mucha energía, dejamos caer esa misma agua por una tubería de la misma altitud que la montaña, lo que equivale a 5 o 6 atmósferas de presión. Esta presión hace que, de forma natural, el 45% del agua se convierta en agua dulce y la restante, el 55 %, salga doblemente salada a casi la misma presión con la que entró. Con esto, producimos electricidad y el agua sale gratis".

Una empresa israelí ya ha comprado la patente para construir la primera desaladora por presión natural en Murcia. Vázquez ha explicado cómo su proyecto no es un invento, sino una cuestión de aplicar "sentido común", que aprendió en su época de buceador.

Negocio interesante

Y ha añadido bromeando: "La venta de una patente da más dinero que 27 millones de ejemplares de libros". Sin embargo, las patentes serán gratuitas para países del llamado tercer mundo.

Como buen hombre de letras, Vázquez Figueroa se metió a los alumnos en el bolsillo desde el inicio de su intervención. Su exposición supuso una inyección de frescura para los alumnos del curso 'El agua y el medioambiente en España', acostumbrados a ponencias más densas sin concesiones al humor del que hizo gala el inventor.

Las Palmas de Gran Canaria, elegida vocal de la Comisión Ejecutiva de la Red Española de Ciudades por el Clima

Las Palmas de Gran Canaria, elegida vocal de la Comisión Ejecutiva de la Red Española de Ciudades por el Clima

Canarias7, 2-6-2005

Las Palmas de Gran Canaria ha sido elegida vocal del Comité Ejecutivo de la Red Española de Ciudades por el Clima, constituida en el día de ayer, entre las más de 80 ciudades -con una población superior a los 15 millones de habitantes- que forman parte de este organismo, cuya actividad está dirigida a la promoción de las políticas de desarrollo sostenible y de lucha contra el cambio climático que contribuyan a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y al cumplimiento del Protocolo de Kioto.

La elección de la capital grancanaria se produce tres meses después de que fuera incluida en la Comisión Gestora, y tras la aprobación unánime por parte del Pleno de la Corporación de una moción relativa a la adhesión de la ciudad a este organismo. Junto a Las Palmas de Gran Canaria, también fueron elegidas Murcia, Zaragoza, Sevilla, San Sebastián, Madrid, Palma de Mallorca y Barcelona como vocales del Comité Ejecutivo de la Red Española de Ciudades por el Clima.

Según el concejal de Medio Ambiente, Rafael Santana, la inclusión de Las Palmas de Gran Canaria en la Red de Ciudades por el Clima -gestada el pasado mes de noviembre de 2004, al amparo de un convenio de colaboración suscrito entre la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y el Ministerio de Medio Ambiente- "supone un reconocimiento a la labor desarrollada por el Ayuntamiento en materia de medio ambiente, sobre todo en la elaboración de políticas municipales relacionadas con el cambio climático”.

Santana explicó que los miembros de la Red se comprometen “a incorporar una serie de actuaciones que no tengan significativas implicaciones económicas para los presupuestos municipales, pero que sirvan de referente para futura acciones, que posibiliten un cambio en la tendencia de la emisión de gases de efecto invernadero y constituyan un marco de actuación durante los próximos años”. Otro de los compromisos, destacó el concejal, será “influir en los comportamientos individuales hacia la sostenibilidad a través de la educación y la concienciación”.

Repoblacion forestal en la península de Gando

Repoblacion forestal en la península de Gando

Información recogida de http://www.grancanariaweb.com/edgar/gando.htm

La península de Gando, en el sureste de la isla de Gran Canaria, era y en parte todavía es una larga sucesión de dunas de arena, azotada seis meses al año, por los vientos alisios, los vientos que llevaron a Cristóbal Colon a América. Estos vientos debido a la proximidad de una zona industrial vienen cargados no solo de sal, sino ademas de partículas ferrosas, que hace de por si difícil la vida en esta tierra estéril, donde la lluvia es mas fruto de los designios divinos que de unas precipitaciones ciclicas. Esto hace esta zona de la isla un terreno esteril, donde la vida le cuesta trabajo comenzar por metodos naturales, siendo toda su vegetacion endémica (tamarix canariensis, lotus macrocarpa, lotus verdeloti y otras) completamente adaptadas a crecer entre la sal, la arena y el fuerte viento con ausencia de agua dulce, siendo por consiguiente rastreras en su mayoria, salvo el tarajal (tamarix canariensis) que es un arbusto de mediano porte.

La repoblación comenzó hace 10 años por iniciativa del Ejercito del Aire Español, que ante el temor de ver que la corrosión en la Base Aérea de Gando aumentaba de una manera alarmante con el consiguiente peligro en la estructura de los aviones , edificios, materiales, vehiculos. Optaron por dar un tratamiento al estéril suelo.

Reforestarlo

La obra era todo un reto pues no había nada a favor, ya que era prácticamente como plantar en el desierto. Se optó por tres tipos de alturas: la casuarina stricta, conífera de origen australiano, arbol muy duro que crece prácticamente ya cerca de todas las playas del mundo; el Tamarix Canariensis, arbusto endémico de canarias, y cuyo hábitat natural es cerca de la costa y, para tapizar, se optó por el limomeastrum. En diez años se ha conseguido arrancar al desierto de dunas 60.000 m2 de bosque consolidado.

Para abaratar los costes de esta repoblación tan grande y con objeto de no contaminar la bahía, se construyó una depuradora de las aguas residuales que la Base Aerea genera. El agua depurada sube a unos estanques en la parte mas alta del bosque y de distribuye a través de un sistema de riego, microaspersion localizado en cada árbol.

Dentro de la filosofía del Ejercito del Aire de ser completamente auto suficiente, y mas tratandose del hecho insular, se construyó un vivero donde se hacen las plantas para repoblación, consiguiendo así abaratar los costes, de esta y tener gran cantidad de plantas para repoblación.

CCOO dice que la construcción de 18 campos de golf nuevos acelerará la desertificación de Gran Canaria

CCOO dice que la construcción de 18 campos de golf nuevos acelerará la desertificación de Gran Canaria

CanariasAhora.com, 21-6-2005

El sindicato CCOO considera que el Cabildo de Gran Canaria "no ha justificado con ningún tipo de estudio de viabilidad económica" el proyecto de implantar 18 campos de golf en la isla, y recuerda que, a medio plazo, esta clase de proyectos pueden ayudar a la desertificación de la isla, evidenciado por un informe del Ministerio de Medio Ambiente. Así lo expresó a través de un comunicado José Luis Prats, secretario general de CCOO Canarias en la isla, quien no entiende como el Cabildo "no desarrolla con el mismo ímpetu planes de mejora y potenciación del sector agrícola en Gran Canaria".

Para Prats, el Cabildo "no ha mostrado a la opinión pública un estudio que conduzca a pensar que los datos de turistas y golfistas al año puedan ser la salvación del sector turístico". Asimismo, señala que "no hay ningún dato que revele una mejora en el empleo por la puesta en marcha de forma desproporcionada de este sector económico". Muy al contrario, Prats considera que el modelo económico que se propone "profundiza en la dependencia del modelo turístico frente a la necesaria apuesta por la diversificación económica y en la creación de empleo".

En este sentido, Augusto Hidalgo, secretario insular de Medio Ambiente del sindicato, cre que no se ha evaluado debidamente el impacto a medio plazo de este proyecto sobre el sector agrícola, ya que no sólo supone la ocupación de suelo y su deterioro irreversible de cara al futuro, sino que además "se ejerce una competencia deseleal de consumo de agua ante los agricultores que contradice claramente la Ley de Aguas".

Así, explicó que "una hectárea de campo de golf consume como una hectárea de cultivo de platanera, que es el producto agrícola que más consume". Ante esto, el sindicato cree que el Cabildo no está haciendo "ninguna clase de apuesta por rehabilitar un sector estratégico de futuro, como la agricultura".

Agua

Agua

Andrés García Reche *

El País, 16-06-2005

Después de dedicar bastantes años de mi vida a la Economía, creánme si les digo que no he visto jamás ciencia tan inútil como ésta. No sólo porque, a la vista está, se muestra frecuentemente incapacitada para hacer predicciones que se cumplan; no sólo porque los economistas teóricos de profesión se muestran cada vez más obsesionados por la belleza formal de los modelos que por la explicación de los hechos (que es para lo que aquella fue inventada); no sólo porque muy frecuentemente parece que la economía real funciona de manera autónoma al margen de lo que opinen o hagan quienes se supone que son los entendidos en la materia, sino porque, lo que es aún más grave, éstos se abstienen frecuentemente de dar su opinión sobre determinadas materias muy sensibles para el ciudadano por temor a que se les tache de ideólogos al servicio de unos u otros intereses políticos. Y yo me pregunto ¿para qué sirve una ciencia si no es para solucionar problemas, o, cuando menos, para ayudar a comprenderlos?

Vean, si no, el polémico asunto del agua. ¿No tienen la impresión de que todo el mundo opina de ello salvo los economistas? ¿Cómo es posible que un problema de tamaña trascendencia acabe siendo relegado al exclusivo terreno de la ingeniería, bajo la forma de trasvases, desaladoras u otros artificios mecánicos?

Pues bien, haciendo gala de un optimismo antropológico digno de mejor causa, y puesto que no siento obligación alguna de expresar opiniones políticamente correctas, les diré que en este asunto, como en muchos otros, existe una explicación razonable desde el punto de vista económico. Y no sólo eso, también existe una solución económica. Otra cuestión muy diferente es si dicha solución puede considerarse políticamente asumible o no; lo cual, por otra parte, en modo alguno elimina la necesidad de plantearla.

Para empezar parece claro que nadie con un mínimo de sentido común puede afirmar a estas alturas que el agua no es, como tantos otros bienes que consideramos necesarios, un bien económico (es decir escaso y además sujeto a costes de producción y distribución como cualquier otro bien). Entonces ¿cómo es que todo el mundo habla de déficit del líquido elemento? Cuando vamos al mercado a comprar ropa, zapatos, gasolina o alimentos nunca notamos un déficit de nada, sencillamente encontramos un precio en los escaparates y en las estanterías y, de acuerdo con ello, decidimos si compramos o no. Hay una explicación económica para ello: el precio de mercado tiende a equilibrar ambas partes del mercado haciendo desaparecer el exceso de demanda sobre la oferta disponible. Naturalmente que uno desearía más zapatos de los que tiene, o acceder a cierto tipo de alimentos más apetecibles que otros, pero su coste de adquisición (dada su renta disponible) les persuade de manera incontestable. Y lógicamente a nadie se le ocurre manifestarse por ello exigiendo "zapatos para todos" o maldiciendo a quienes suministran el pescado a precio distinto de 0. No lo hacen porque es de sentido común que las cosas que cuestan de producir, o que son escasas, deben tener un precio.

El hecho es que los excesos de demanda (el llamado impropiamente déficit) sobre la oferta disponible sólo ocurren cuando el precio está por debajo del que los economistas consideran que es el de equilibrio (justamente aquél que evita que se produzca exceso de demanda o de oferta), y esto sólo puede ocurrir cuando el precio no lo fija el mercado, sino alguna instancia ajena al mismo (el Estado generalmente) basándose en consideraciones de índole política o social. Entonces sí, entonces la demanda es mucho mayor que la oferta y es cuando puede hablarse con propiedad de escasez del bien en cuestión. Esto es precisamente lo que pasa con el agua (y pasaría con los pisos, la carne, el café o los coches si su precio fuera demasiado bajo).

Todo parece, tener, pues, una explicación sencilla. El problema es que existe un segundo frente argumental muy extendido, basado en la consideración de que, si bien esta ley del mercado puede considerarse en general razonable, no debería aplicarse en el caso del agua puesto que en este caso se trata de un bien necesario. Nadie discute desde luego que así sea, pero en cierto modo también lo es el pan, el pollo o los huevos, y a nadie se le ocurriría decir, por ejemplo, en el caso de que el Estado fijara un precio máximo para la docena de huevos por debajo del de mercado, que la Comunidad Valenciana tiene un enorme déficit de huevos (con perdón); aunque, efectivamente, lo tuviera.

Lo que la Economía explica, y el sentido común corrobora, es que la gente tiene una renta limitada y de acuerdo con ello, y a la vista del panel de precios, elige cuál es la composición de su cesta de la compra. Si un bien es muy necesario (su oferta es muy rígida al precio) y tiene además pocas alternativas de sustitución (como ocurre con el agua), entonces se verá obligada a restringir la demanda de otros bienes más prescindibles, gastando una mayor parte de su renta en aquél, o, alternativamente, reducir su consumo (ahorrar), si se trata de hogares, o, en fin, utilizar tecnologías menos intensivas en dicho bien, en el caso de que se trate de una actividad productiva.

Conclusión: el agua debe tener un precio que incluya el factor escasez, el fondo de garantía del abastecimiento futuro y el coste real de su producción y distribución. Si se consigue aumentar su oferta porque llueve más o porque alguien aporta nuevos caudales sin efectos negativos irreversibles para el medio ambiente, tanto mejor para todos, pero, mientras tanto, acostumbrémonos a que estamos ante un problema de precio y no de déficit. El que quiera llenar piscinas, regar campos de golf, urbanizar toda la costa, ducharse durante media hora o cultivar papayas, que lo haga al precio de mercado; y si le resulta caro, que se acostumbre a ahorrar, producir bienes de mayor valor, o utilizar tecnologías menos intensivas en este input. Y si después consideramos (como lo hacemos todos) que el consumo mínimo de los hogares, o de ciertas actividades agrícolas, debe de estar garantizado, llévese el asunto al terreno político y trasládese su coste a los presupuestos del Estado, haciendo visible así para todo el mundo cuál es el precio de nuestra solidaridad o de nuestra adscripción ideológica en su caso; pero, por favor, dejemos al mercado en paz, que nunca estuvo para eso.

Mientras esto no ocurra y la única perspectiva con la que se afronte el problema sea la de conseguir más agua (oferta) al coste que sea, la pregunta seguirá siendo ¿hasta cuándo? ¿cuánta agua será necesaria para saciar el déficit casi ilimitado provocado por precios tan inadecuados? Me temo que no hay respuesta para ello. Y, lo que es peor, a nadie parece importarle.

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(*) Profesor titular de Economía Aplicada de la Universitat de València

El Cabildo grancanario considera que la Isla lleva 30 años frenando ´con éxito´ la desertización de su suelo

El Cabildo grancanario considera que la Isla lleva 30 años frenando ´con éxito´ la desertización de su suelo

La Provincia, 26-6-2005

El Cabildo de Gran Canaria considera que la Isla lleva ya tres décadas reduciendo el avance de la desertización que afecta a un 50 por ciento de su territorio como consecuencia de la brutal deforestación de los siglos XVIII y XIX y la esquilmación del acuífero a causa del cultivo del plátano.

El consejero insular de Medio Ambiente y Aguas, José Jiménez, estimó ayer "irreal y alejado de la realidad" el último informe emitido por el Ministerio de Medio Ambiente que pone a Canarias a la cabeza de este problema con un 68,25 % de su territorio con riesgo muy alto y un 22,23 con alto.

Desde la corporación insular se entiende que la recuperación de los suelos de Gran Canaria, "un camino a muy largo plazo", se encuentra en una fase de recuperación, palpable en la mejora del acuífero, el incremento de la masa forestal, el mantenimiento de la biodiversidad y el control de la erosión. José Jiménez recordó que ya en la década de los setenta del siglo pasado la Unesco eligió a Canarias y, a Gran Canaria en particular, para experimentar "un sistema de alerta temprana de desertización" bajo el que se realizó el histórico informe SPA-15 que puso en alerta a todas las administraciones. El mencionado informe registró un descenso del acuífero de la Isla de hasta 400 metros de profundidad y la intrusión marina a seis kilómetros del interior como era el caso del sureste que llegaba debajo mismo del pueblo de Agüimes.

"Desde ese momento, hace unos 30 años, Canarias y Gran Canaria, por medio de las administraciones, está luchando contra la desertización. No estamos en proceso de desertización sino en proceso de reducción de la desertización", apuntó José Jiménez. A este respecto, enumeró la construcción de 130 desaladoras que posibilita que sólo el 40 % del consumo de agua en la Isla provenga de recursos naturales, uno de los parámetros que define la desertización según Naciones Unidas. En cuanto a la deforestación, el Cabildo repuebla los montes desde hace 40 años con la plantación de 20.000 árboles al año. La superficie arbolada se sitúa en 14.000 hectáreas, un 10 % de la Isla.

En el parámetro de la erosión, la construcción de albarradas en los barrancos para retener la tierra así como la de 59 presas han reconducido la situación. En biodiversidad, Jiménez aseguró "no estamos perdiendo masa de especies".

La sequía

La sequía

José A. Alemán

CanariasAhora.com, 29-6-2005

Andan los peninsulares preocupados con la sequía. Por lo visto es de las que llamaban “pertinaces” cuando Él habitaba entre nosotros y sólo la meteorología gozaba de cierta libertad, al punto de poder decirse, aunque no sin correr algún riesgo, que reinaba en España un fresco general procedente de Galicia.


La sequía peninsular disparó las alarmas asociadas a los graves indicios de desertización y la desaparición ya consumada o inminente de sistemas ecológicos completos. Los acuíferos están sobrexplotados hasta un grado de difícil o imposible recuperación en muchos casos y aterra la certeza de que pueden desgajarse los cielos y no parar de llover en plan bíblico sin que se remedie la situación, tal y como van. Es significativo que Portugal pretenda solicitar indemnizaciones a España por las mermas de caudal en los ríos compartidos a causa de las excesivas sacas de agua en la parte española.

El debate es fuerte y se cuestiona el modelo de desarrollo por razones de supervivencia, no ideológicas. Los forofos del desarrollismo y de que arreen quienes vengan detrás han perdido así su principal baza para desautorizar a sus oponentes atribuyéndole cualquier “ismo” políticamente incorrecto.

De nuevo hablan de sostenibilidad, el palabro choteado que sugiere, a estos efectos, la conveniencia de no gastar más agua de la llovida. Lo que implica desaconsejar la creación en la España seca de praderas artificiales; como los campos de golf, dicho sea con todo el ánimo de señalar. El país es el que es y resulta contraproducente y a lo que se ve suicida emular a Irlanda, pongo por caso, donde el verde sale espontáneo y de vicio. Me dicen, sin que lo haya podido contrastar aún, que en zonas de Francia han prohibido el riego de los campos de golf. Por algo será.

Frente a esas preocupaciones continentales, el Cabildo de Gran Canaria acaba de anunciar que en enero de 2006 se aprobará el Plan Territorial Especial de Ordenación de campos de golf. Soria siempre tan oportuno. Se permitirá la construcción de dieciocho, nada menos, nueve con su establecimiento hotelero y su canesú. Es evidente que a Soria le tienen sin cuidado los problemas hídricos. Lo ha demostrado sobradamente con Emalsa, con los golpes bajos al Plan Hidrológico o con esa idea que le ronda de privatizar las instalaciones regentadas por el Consejo Insular de Aguas. Y le trae, por tanto, al fresco que el medio centenar de hectáreas que puede medir un campo de dieciocho hoyos consuma unos 300.000 metros cúbicos al año. O sea: los dieciocho campos de golf de promoción soriásica se beberían la mitad de las aguas que puedan almacenar todos los depósitos y presas de la isla. Son cálculos de Los Verdes para los consumos globales, a los que habría de añadirse el mayor índice de evaporación canario; el colectivo ecologista Turcón calculó el referido a la isla.

Vaya por delante que uno no está contra el golf. Es deporte que me gusta, aunque no lo practique para evitar caminatas. Y me satisface que el Club de Golf ubicado en Bandama sea de los más antiguos de España, si no el más. En Gran Canaria está documentado el golf desde hace ciento catorce años y está bien que se quiera mantener esa tradición y hasta que la promocionen. Pero una cosa es una cosa y otra cosa son dos cosas, o sea, estas exageraciones que incrementan las posibilidades de que los isleños nos partamos un tobillo en algún hoyo o sucumbamos de un pelotazo en la cocorota propinado por cualquier principiante que aspire a echarle una partidita al Clinton la próxima vez que venga a Tenerife. Y no vale decir que se utilizarán para su riego aguas depuradas, por más que ésta sea otra discusión.

El desconocimiento y la insensibilidad hídrica de nuestros mandarines se ha manifestado también recientemente de otra manera. No hace mucho informaban de que los canarios ya no dependemos del cielo para cubrir nuestras necesidades, que de eso se encarga la tecnología. Con la vieja cultura isleña del ahorro de agua en trance de desaparición, sólo faltaba esta invitación a perderle el miedo al derroche, justo cuando a escala planetaria se toman ya en serio el problema de la escasez y sus costes económicos; incluso en zonas del mundo infinitamente mejor dotadas que las islas y en las que no han conocido jamás los apuros que aquí hemos pasado. Marca la diferencia el contar ellos con buenos gobernantes responsables.

Sobre el nuevo método descubierto en España para producir lluvia artificial

Sobre el nuevo método descubierto en España para producir lluvia artificial

La Verdad.es, 30-6-2005

«El método resulta hasta 15 veces más barato que cualquier otro»

Los científicos que trabajan en el proyecto se encontraban ayer abrumados por su repercusión mediática, tras darse a conocer en el congreso sobre Métodos Computacionales y Matemáticos en Ciencia e Ingeniería, que se celebra en Alicante. El profesor Jesús Vigo, el matemático Regino Criado, el físico Leon Brening («padre» de la idea) y el catedrático alicantino José Manuel Ferrándiz Leal se repartieron la tarea de atender a la prensa y apenas si daban abasto. El profesor Ferrándiz (catedrático de Matemática Aplicada y jefe del Laboratorio de Geodesia Espacial, de la UA) atendió a La Verdad.

- La idea es provocar algo natural pero de forma artificial, ¿no?

- Hablamos de lluvia artificial pero sería natural, limpia y sin contaminación, que recargaría acuíferos y regaría la tierra. Lo artificial es el método. En realidad la idea es del año 60, pero no cuajó entonces. Ahora el profesor Brening la ha recuperado.

- ¿Y cómo se logra que llueva donde no cae una gota?

- La técnica es crear una columna de aire caliente lo suficientemente potente para que condense y genere lluvia. Se logra creando zonas muy oscuras que tengan un gran núcleo calorífico.

- ¿Y hace falta asfaltar?

- No necesariamente. El asfalto es un material no idóneo ya que no genera mucho calor y es demasiado engorroso. Por eso se está investigando en otros materiales similares; hay una empresa de Israel que ya ha experimentado en una zona de doscientos por doscientos metros, con paneles.

- ¿Cuándo se hará realidad?

- Calculamos que en seis u ocho meses ya tendremos el material idóneo. Después hay que colocar el prototipo en una zona de dos kilómetros por dos kilómetros y se tardará un año o dos. Ya está el lugar elegido, en la frontera israelí con Egipto. Esperan conseguir nubes que den abundante lluvia.

- ¿Y se podrá trasladar a España?

- Habría que decidir de qué superficie se prescinde aquí y dónde para crear esas islas: sólo hace falta calor y cercanía al mar para tener humedad. El coste es 15 veces más barato que cualquier otro método, aunque lo lógico es alternar varios. Pero sería una solución a la sequía al producirse un aumento de lluvias del 20% al 100%, y se puede aplicar hasta en un máximo de 150 kilómetros tierra adentro, desde la costa.

Los problemas de degradar el suelo

Los problemas de degradar el suelo

Cristian Frers
Técnico Superior en Gestión Ambiental y Comunicación Social

El suelo es vital, ya que el ser humano depende de él para la producción de alimentos, la crianza de animales, la plantación de árboles, la obtención de agua y de algunos recursos minerales, entre otras cosas.En él se apoyan y nutren las plantas en su crecimiento y condiciona, por lo tanto, todo el desarrollo del ecosistema.

La erosión del suelo se está acelerando en todos los continentes y está degradando unos 2.000 millones de hectáreas de tierra de cultivo y de pastoreo, lo que representa una seria amenaza para el abastecimiento global de víveres. Cada año la erosión de los suelos y otras formas de degradación de las tierras provocan una pérdida de entre 5 y 7 millones de hectáreas de tierras cultivables. En los países subdesarrollados, la creciente necesidad de alimentos y leña han tenido como resultado la deforestación y cultivo de laderas con mucha pendiente, lo que ha producido una severa erosión de las mismas. Para complicar aún más el problema, hay que tener en cuenta la pérdida de tierras de cultivo de primera calidad debido a la industria, los pantanos, la expansión de las ciudades y las carreteras. La erosión del suelo y la pérdida de las tierras de cultivo y los bosques reduce además la capacidad de conservación de la humedad de los suelos y añade sedimentos a las corrientes de agua, los lagos y los embalses.

Los problemas más comunes en relación al suelo tienen que ver con las actividades de las personas. Al respecto, los problemas directamente derivados del uso antrópico de los suelos son actualmente muy severos. La erosión, la desertificación, la contaminación, la compactación, el avance de las ciudades y urbanización, y la pérdida de fertilidad, se encuentran entre los problemas más graves que afectan hoy a los suelos.

Erosión

La erosión es la pérdida de suelo fértil, debido a que el agua y el viento normalmente arrastran la capa superficial de la tierra hasta el mar. El ser humano acelera la pérdida de suelos fértiles por la destrucción de la cubierta vegetal, producto de malas técnicas de cultivo, sobrepastoreo, quema de vegetación o tala del bosque. Las prácticas productivas sin criterios de protección, contribuyen en gran medida a que este problema se agrave cada día más. La degradación del suelo reviste gran importancia, porque su regeneración es en extremo lenta. En zonas agrícolas tropicales y templadas, se requiere de un promedio de 500 años para la renovación de 2,5 centímetros de suelo.

El cultivo de tierras en lugares con pendiente aumenta la posibilidad de agotamiento del suelo fértil, ya que es muy fácil el arrastre de tierra por acción de la lluvia.
La actividad minera ha utilizado grandes cantidades de leña, eliminando así la cubierta vegetal, imprescindible para la protección del suelo. Estas prácticas se remontan a la época de la colonia, cuando la deforestación acabó con ricas áreas forestales y las aridizó.

La erosión también puede afectar ecosistemas lejanos, como los de la vida marina. El suelo arrastrado al mar se deposita como sedimento y cambia la composición del fondo marino, sepultando vegetación y cuevas, y transformando el contenido químico de las aguas.
Es importante destacar que la erosión del suelo, además de afectar y alterar los ecosistemas, afecta seriamente a la gente y a la economía de un lugar. Hay una relación directa entre la disminución de la capacidad productora del suelo y la disminución de los ingresos de la comunidad.

Contaminación

Los suelos poseen una cierta capacidad para asimilar las intervenciones humanas sin entrar en procesos de deterioro. Sin embargo, esta capacidad ha sido ampliamente sobrepasada en muchos lugares, como consecuencia de la producción y acumulación de residuos industriales, mineros o urbanos.
Otra actividad con riesgo ambiental de contaminación de suelos es la minería, por su poder modificador del paisaje y sus descargas de residuos tóxicos..
El suelo también sufre la contaminación por residuos de pesticidas y otros productos agroquímicos, como los herbicidas y los fertilizantes. Algunos de ellos permanecen en el suelo, y desde allí se integran a las cadenas alimenticias, aumentando su concentración a medida que avanzan de nivel trófico.

La contaminación de suelos se da también por la mala eliminación y ausencia de tratamiento de basuras. Otro problema grave se presenta con los residuos industriales. El vertido ilegal de residuos industriales constituya un serio problema de contaminación del suelo.

Desertificación

La desertificación es la intensificación de la aridez. Cabe destacar que este término se utiliza para describir procesos causados por los seres humanos. En cambio, otro concepto llamado "desertización", se utiliza para describir el proceso natural de la formación de desiertos. La desertificación, definida como la intensificación de las condiciones desérticas y el decrecimiento paulatino de la productividad de los ecosistemas, es generada principalmente por el ser humano, que actúa sobre un medio frágil y lo presiona en exceso para obtener su sustento.

Cuando se tala vegetación para despejar tierras o usar leña, la capa fértil del suelo es expuesta a la lluvia y al sol, la corteza del suelo se endurece y se seca, impidiendo la infiltración de más agua. Así comienza el proceso de desertificación, ya que disminuye la filtración acuosa a depósitos subterráneos, y la capa de suelo superficial se erosiona y se convierte en estéril.
Las principales causas de desertificación son la agricultura ¬de secano y riego¬, la erosión hídrica y eólica, los cambios climáticos, el sobrepastoreo, la deforestación, los incendios forestales, la extinción de especies nativas de flora y fauna, y la expansión urbana.

Perdida de fertilidad por monocultivo y salinización

Cuando se siembra la misma especie cada año, la tierra se deteriora. El trigo agota el nitrógeno y otros nutrientes del suelo. Si se continúa cultivando trigo en la misma tierra, disminuye la producción cada año. El monocultivo de especies forestales también es un problema por la misma razón. Se está viendo que el replante de pinos en el mismo terreno ya no es tan rentable, porque en la segunda y tercera plantación disminuye el ritmo de crecimiento de los árboles. Además de agotar las tierras, el monocultivo multiplica algunas plagas, pues éstas pueden contar siempre con el tipo de alimento al que están adaptadas.
La salinización del suelo es la acumulación de sales provenientes del agua de regadío y de los fertilizantes usados. Debido al exceso de sales, el suelo pierde la fertilidad.

Urbanización

La urbanización es el avance y crecimiento de las ciudades y la edificación de nuevas poblaciones, las que generalmente se ubican sobre suelo fértil. De esta forma se pierde el mejor suelo agrícola, se impide la recarga de los depósitos de agua subterránea y se destruye mucha microflora y microfauna que vive en el suelo. Una gran parte de los suelos con alto potencial agrícola de muchos países se encuentran dentro de límites urbanos y el rápido crecimiento de las urbes amenaza las tierras.

Compactación

La compactación del suelo se produce por el paso de personas, animales y vehículos en forma repetida por el mismo lugar. Esto provoca la desaparición de los espacios existentes entre las partículas del suelo, lo cual disminuye la cantidad de oxígeno presente y, por ello, la microflora y microfauna..

La degradación de los suelos es como una crisis silenciosa que esta avanzando tan rápidamente en América Latina que pocos países tienen la esperanza de alcanzar una agricultura sostenible en un futuro próximo. Es un problema que, a pesar de estar amenazando la subsistencia de millones de personas en la región, tiende a ser ignorado por los gobiernos y la población en general.

Los Gobiernos nacionales, provinciales y locales tienen la responsabilidad urgente de crear una mayor conciencia en la población acerca del deterioro de los recursos de tierras y de su efecto negativo sobre la producción agrícola y la economía de sus países. Las causas de la degradación de suelos tienen su origen en factores socioeconómicos, en la sobre-explotación de la capacidad de uso de las tierras y en prácticas de manejo de suelo y agua inadecuadas. La información disponible de investigación sobre los tipos, causas, grado y severidad de la degradación de tierras es todavía insuficiente en la mayoría de los países de América Latina. Esta falta de información dificulta enormemente la identificación y la puesta en práctica de estrategias efectivas de conservación y rehabilitación de tierras.

Para superar los problemas mencionados, se deben considerar soluciones que impliquen una acción inmediata y, también, métodos de prevención para impedir mayor deterioro futuro. Parte del deterioro causado lo puede solucionar la naturaleza misma con sus ciclos naturales. Por ello la acción del ser humano debiera contribuir a crear las condiciones necesarias para que la naturaleza emprenda su obra de restauración. Sin embargo, recuperar el suelo una vez que éste ha sido destruido es un proceso lento si se lo deja sólo a su ritmo natural, y muy costoso si se trata de acelerarlo. Por lo tanto, lo más razonable es evitar que se destruya el suelo.

Hace muchos años...

Hace muchos años...

por El Roto

Diseñan un sistema para favorecer la lluvia artificial junto al litoral

Diseñan un sistema para favorecer la lluvia artificial junto al litoral

El Mundo, 27-6-2005

ALICANTE.- Científicos de las universidades de Salamanca, Rey Juan Carlos de Madrid y Bruselas trabajan en un novedoso proyecto dirigido a favorecer artificialmente la lluvia con la intención de que pueda ser aplicado en el entorno del litoral del Mediterráneo español.

Uno de los investigadores responsables del modelo matemático del proyecto, Jesús Vigo Aguiar, de la Universidad de Salamanca, adelantó que el sistema consiste en la colocación de una tela asfáltica en una extensión de unos dos kilómetros cuadrados para favorecer el fenómeno "isla de calor".

Este proyecto será presentado el día 29 en el congreso Métodos Computacionales y Matemáticos en Ciencia e Ingeniería (CMMSE'2005), que organiza el departamento de Matemática Aplicada de la Universidad de Alicante en esta ciudad del 27 al 30 de junio, con la asistencia de un centenar de expertos de una veintena de países.

El fenómeno "isla de calor" se forma sobre las ciudades que, debido al asfalto, constituyen puntos oscuros absorbentes de los rayos del sol, lo que causa que la temperatura sea varios grados centígrados superior a la del área que la circunda (no urbana).

A su vez, esta diferencia de valores hace que se aceleren las corrientes cercanas y que aumente el vapor de agua para que, a la altura del extrarradio urbano, lugar donde cae unos grados la temperatura, se formen nubes y se favorezcan las precipitaciones en forma de lluvia.

El científico de la Universidad de Salamanca señaló que diversos estudios por satélite de la NASA reflejan que en estos territorios cercanos a las ciudades (a una distancia de entre 30 y 60 kilómetros) se llegan a registrar aumentos de lluvias que, según la dirección del viento, pueden llegar a ser del 28%.

Este proyecto a partir del efecto "isla de calor", que se lograría a partir de la instalación de la superficie de tela asfáltica, está especialmente recomendado para las áreas donde hay riesgo de restricciones y de contaminación atmosférica por la escasez de lluvias.

Según Vigo, distintas zonas del Mediterráneo peninsular son lugares óptimos porque, además de la carestía del recurso, también cumplen los requisitos imprescindibles de que haga un intenso calor, haya una brisa constante y una humedad del aire relativamente alta.

En pruebas en el desierto israelí

Este técnica ha sido desarrollada en los últimos 18 meses y se encuentra ahora en fase de experimentación en el desierto del Negev (Israel) dentro del proyecto Geshem, para elevar la lluvia en las zonas áridas, aunque los científicos españoles consideran factible que las autonomías españolas implicadas puedan también aplicarla.

El científico declaró que el coste de implantar una de estas estructuras es relativamente pequeño en comparación a otras alternativas para paliar la falta de agua, como pueden ser las desaladoras, ya que para una superficie de 2 kilómetros cuadrados habría que efectuar una única inversión de unos 2 millones de euros, sin mantenimiento ni coste de funcionamiento.

Además del experto de la Universidad de Salamanca, trabajan en el proyecto el también matemático Regino Criado (Universidad Juan Carlos de Madrid), el físico Leon Brening (Universidad Libre de Bruselas) y el Instituto J. Blaustein de la Universidad de Ben Gurion (Israel), éste último responsable del desarrollo de las actuales pruebas.

Pagar más, única medida eficaz para ahorrar agua

Pagar más, única medida eficaz para ahorrar agua

El País, 28-6-2005

José Luis Barbería

REPORTAJE: LA CRISIS DEL AGUA / 2

El consumo de agua representa sólo el 1% del gasto familiar de los españoles, que gastan cinco veces menos en agua que en teléfonos móviles.

Sobre la mesa del Gobierno hay un estudio que establece los márgenes de rentabilidad de los cultivos y calcula el impacto en cada caso de una eventual subida de los precios del agua. El objetivo es poner coto a la expansión ilimitada de la agricultura, que paga el agua al 10% de su coste real y es la segunda más subvencionada de Europa. Será necesario el consenso político.

El ideal del centenario modelo español: "Agua libre, gratis, para todos", se revela hoy no sólo como una pretensión vana e irreal, sino también como un objetivo contraproducente, en la medida en que fomenta el uso irresponsable del agua, amenaza las capacidades y reservas y compromete el futuro mismo del sistema hidrológico y medio ambiental. Tal y como plantea la directiva comunitaria 2000/60, adoptada por España a finales de 2003, los españoles tendrán que acostumbrarse a pagar el agua a su coste real y a atenerse a los recursos disponibles, sin confiar ya en que los grandes trasvases resuelven necesariamente el problema.

"Alardear de mantener el agua a bajo precio es como conducir mirando al retrovisor, porque se gasta más allí donde es más barata", apunta Luis Martínez Camps, responsable de relaciones institucionales de Aguas de Barcelona AGBAR, la principal empresa privada española en el suministro de agua urbana. La facturación del agua urbana supuso el pasado año unos 3.000 millones de euros, mientras que la factura de los teléfonos móviles, por ejemplo, ascendió a 15.000 millones. Al contrario de lo que ocurre ahora -el agua sólo supone el 1% de los gastos familiares-, todo invita a pensar que en un futuro no lejano los españoles responderán con mayor presteza a la pregunta: "¿Sabe usted cuánto paga de agua?".

Mientras el campo se agita, los ciudadanos recurren masivamente al agua embotellada porque la red pública no ofrece siempre garantías de calidad. Las garrafas de agua forman parte de la cesta de la compra en Barcelona y en otras ciudades como Valencia donde algunos médicos aconsejan a las embarazadas que no beban agua del grifo. Y en el Sur y el Levante, pero también a lo largo y ancho de la geografía, mucha gente desconfía de la calidad y hasta de la potabilidad del agua que les suministran las redes públicas. Sólo el pasado año, los españoles gastaron en agua mineral 1.750 millones de euros, prácticamente la misma suma (1.800 millones) que el Gobierno central destinó al mantenimiento y creación de nuevas infraestructuras hidráulicas: embalses, pantanos, conducciones. "Con el dinero que nos gastamos en agua embotellada, podríamos ofrecer a todos los ciudadanos un agua de boca (para beber y cocinar) tratada con la mejor tecnología de ósmosis y de una calidad tal que me río yo del agua mineral embotellada", indica Domingo Jiménez Beltrán, director del Observatorio de la Sostenibilidad y ex director de la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Nueva calificación de potabilidad


Ciertamente, como subraya Luis Martínez Camps, la cobertura sanitaria del agua del grifo en nuestro país es segura al 100%. "El agua es el producto más vigilado del mundo. En Barcelona, hacemos más de mil controles diarios en la red y le aseguro", indica, "que se puede beber entre dos y cuatro litros diarios durante 70 años sin que pase absolutamente nada". De hecho, según el mismo responsable de AGBAR, la mitad de los barceloneses bebe agua del grifo y el 80% la utiliza para cocinar. En su opinión, el elevado consumo de agua embotellada responde a lo que los técnicos llaman la percepción organoléptica del agua, determinada por el color, el sabor, el olor y la temperatura, pero también a la asociación con un cierto estatus social. Sea como fuere, los barceloneses valoran menos el agua que procede del río Llobregat que la que proviene del Ter y cabe pensar que no se equivocan en esta apreciación ya que la del Llobregat, más contaminada en origen por las antiguas explotaciones mineras de la cuenca, requiere para su uso potable mayores tratamientos de depuración.

Pero, establecida la garantía sanitaria, lo que cuenta es la calidad del agua que consumimos. Otra de las directivas comunitarias, la 140/2003, adoptada por España el 1 de enero del pasado año, endurece notablemente los requisitos necesarios para obtener la calificación de potabilidad. Y como esa exigencia será total y de obligado cumplimiento en enero de 2009, España tendrá que realizar un gran esfuerzo inversor en el tratamiento y optimización de la calidad del agua de boca, que supone únicamente el 2% o 3% de la que consumimos en las ciudades.

Dos o tres euros por mil litros

La "directiva 2000/60" supone toda una revolución porque emplaza al Gobierno a cobrar a sus ciudadanos no sólo el coste del agua, que no es otra cosa que el coste de la conducción del agua al lugar en que se demanda, sino también el coste ambiental, algo mucho más difícil de calibrar, en efecto, pero no por ello menos real, e incluso el "coste de oportunidad", el precio que obtendría en el mercado del agua. "Calculo que con estos criterios el precio real del agua urbana en España estará entre los dos y los tres euros por metro cúbico (1.000 litros), afirma el secretario general para el Territorio y la Biodiversidad, Antonio Serrano. Según esa referencia, las comunidades urbanas estarían pagando el agua en España a menos de la mitad de su coste, puesto que aunque las diferencias varían notablemente -desde 1,97 euros por metro cúbico de Baleares a 0,71 de Navarra y La Rioja-, el precio medio del agua para uso urbano en España se situó en 2003 en 1,10 euros por metro cúbico. Es una cifra superior a la de ciudades italianas como Turín (0,59 euros), pero menor a la de la mayoría de las capitales europeas: Estocolmo (1,42), Ginebra (1,68), Bruselas (1,85) y, desde luego, muy inferior a la de ciudades alemanas como Zúrich (3,78) y Hamburgo (4,20).

También los precios del agua para regadíos son substancialmente diferentes en uno u otro punto de la geografía española -desde los 35 céntimos por metro cúbico del agua desalada en Murcia, hasta los 20 céntimos del agua subterránea y en uno o dos céntimos de las aguas superficiales-, aunque no faltan casos en los que el agua es gratis total porque no se abonan los recibos. Según el Libro blanco del agua, publicado por el anterior Gobierno, en España se paga el 10% del precio real del agua de uso agrícola. A nadie se le escapa que el propósito de cobrar el agua a su coste choca frontalmente con una cultura ancestral que considera que éste es un recurso libre y sin precio que el Estado está obligado a suministrar. Esa mentalidad imperante cree que la escasez se resuelve con nuevos trasvases y juzga un despilfarro todo lo que sea verter agua al mar.

Ninguno de los responsables gubernamentales consultados en este reportaje discute, por lo demás, que el cobro efectivo del agua a su coste supondría el descalabro para muchos agricultores que disponen de unos márgenes de rentabilidad muy reducidos. La directiva europea permite las excepciones justificadas y da un plazo para la recuperación total de costes que alcanza hasta el año 2010, lo que posibilita un incremento escalonado de los precios, pero, con las salvedades que se quieran, el cobro efectivo del agua de uso agrícola resulta a medio plazo ineludible. Primero, porque la nueva política del agua que impulsa la Unión Europea tiene, obviamente, como objetivo reducir la demanda. Y segundo, porque la agricultura consume en nuestro país el 80% de los recursos hídricos, mientras que la industria y los hogares se reparten el 20% restante a partes iguales. Eso convierte a la agricultura en el objetivo prioritario de cualquier plan de control y ahorro. "Hay que actuar e introducir un elemento de racionalidad, ya que la demanda de un bien que no tiene precio es ilimitada", repiten altos responsables del Ministerio de Medio Ambiente.

Activar el regadío por teléfono

Poner coto a la expansión del regadío -en los últimos 10 años se han creado 350.000 nuevas hectáreas-, resulta, por lo visto, la condición indispensable para aplicar una política "sostenible" del agua en España. El otro problema es la contaminación de los suelos por el abuso de fertilizantes y abonos. "El efecto contaminante de los fertilizantes se manifiesta a los 15 años cuando se depositan en la capa freática y por eso nos estamos encontrando ahora con muchos suelos y aguas contaminadas", dice Antonio Serrano, secretario general para el Territorio y la Biodiversidad. "Esas aguas se pueden tratar, en efecto, para reutilizarlas en el uso doméstico, pero requieren procedimientos sumamente caros porque no basta con los filtros y los aportes de cloro".

La idea de que el agua se despilfarra profusamente en la agricultura, sobre todo en las cuencas altas de los ríos, está muy presente entre los estudiosos y responsables medioambientales aunque quien más quien menos huye de las declaraciones altisonantes para evitar recalentar una atmósfera sometida ya a muy altas presiones. "Ésa es una apreciación que en el ministerio de Agricultura percibimos como lejana, distante de la realidad", apunta Fernando Moraleda, sin dejar de admitir que el riego a manta, por inundación de las tierras, constituye todavía la práctica habitual de la mitad de los agricultores.

A su juicio, la idea de que las poblaciones urbanas padecen restricciones por culpa de los excesos en la agricultura adolece de simplismo. "Esa visión parte de la idea, equivocada, de que existe una única fuente de la que mana el agua que se distribuye por toda España, cuando la realidad es que hay miles de fuentes y que todo es mucho más complejo". Partidario de una interpretación flexible de la directiva europea, el secretario general de Agricultura prefiere hablar de la necesidad de modernizar los regadíos y de sellar las conducciones y acequias deterioradas por donde se pierde el 25% del agua.

"Nuestro objetivo", destaca, "es modernizar un millón de hectáreas instaurando el goteo y toda la última tecnología informatizada. Con un teléfono móvil y desde cualquier lugar del mundo, hoy podemos poner en marcha el regadío e introducir los abonos por la misma conducción del agua e incluso detectar al instante las pérdidas. En España disponemos de la mejor tecnología del mundo en materia de riegos y tenemos que aprovecharla", indica. Se calcula que la modernización de un millón de hectáreas de regadíos puede suponer el ahorro de 1.600 hectómetros cúbicos, casi el triple del consumo anual de toda la comunidad de Madrid.

El diferente peso del factor agua

No es exactamente un secreto que las relaciones entre los ministerios de Agricultura y de Medio Ambiente están sujetas a lo que podría llamarse la "tensión creativa", resultante de las diferencias entre perspectivas que ponen el acento, bien en la producción o bien en la sostenibilidad. "En ocasiones, manejamos ópticas distintas pero nuestras relaciones son muy provechosas, hasta el punto de que todas las decisiones las tomamos por consenso", indica el secretario general de Agricultura. Junto al proyecto de crear un banco público del agua que complemente al mercado actual de aguas subterráneas, ambos ministerios analizan en la actualidad un estudio sobre la estructura del coste de cada cultivo por cuencas que establece los márgenes de rentabilidad existentes y estima la incidencia de una eventual primera subida del precio del agua.

El aumento general del precio del agua, asunto al que la ministra de Medio Ambiente, Cristina Carbona, evita poner fecha, repercutiría de manera muy diferente en el campo español. Mientras que la agricultura de interior dispone de agua pero difícilmente podría pagarla a su coste real, la del arco mediterráneo, altamente rentable y productiva, no debería tener dificultades para absorber los nuevos precios. Ésa es al menos la opinión del director de la sociedad estatal Aguas de las Cuencas Mediterráneas, Acuamed, Adrián Baltanás. "El factor agua supone menos del 5% del coste de la producción agrícola en Almería y entre el 5% y el 10% en Murcia. Hay que tener en cuenta", añade, "que el invernadero, el modelo más rentable, exige una inversión por hectárea de varios cientos de miles de euros y que el precio de las semillas es cada vez mayor porque también son cada vez más sofisticadas". Es cierto, que en muchos casos, la agricultura no es ya un medio de vida, sino una industria, un sector económico -Mario Conde y la duquesa de Alba figuran entre los agricultores españoles más subvencionados-, en el que se invierten y se ganan grandes sumas de dinero.

La lógica económica impulsa a conducir el agua a los terrenos de máxima rentabilidad, pero ya no es posible ignorar los costes materiales de esas obras, ni las repercusiones sociales de llevar esa lógica a su extremo. ¿Hay que sacrificar a la agricultura de las cuencas altas? ¿Permitir que continúe el despoblamiento de provincias que, como dice gráficamente Fernando Moraleda, "caben en un estadio de fútbol"? No pocos expertos vaticinan que la globalización acabará con la agricultura de secano en cuanto la UE y EE UU levanten sus últimas barreras proteccionistas y que la única agricultura española con futuro capaz de competir con la marroquí o la chilena, es la que ya se desarrolla en determinadas áreas del arco mediterráneo, una agricultura industrial muy tecnificada capaz de producir, casi sin tierra, cualquier cosa en cualquier temporada.

Arroz subvencionado en el desierto

En estos momentos en los que la UE reconsidera su Política Agraria Común (PAC), una pregunta clave es si hay que seguir subvencionando -con 6.000 millones de euros anuales, la agricultura española es la más subvencionada de la Unión, detrás de la francesa- cultivos extensivos como la remolacha, los cereales, el maíz o el algodón que consumen mucha agua, salinizan los suelos y dan un rendimiento económico escaso. ¿Tiene sentido seguir subvencionando el cultivo de arroz en el desierto de Los Monegros? Para casi nadie es un secreto que hay agricultores que plantan exclusivamente por las subvenciones y que en ocasiones ni siquiera se molestan en recoger la cosecha.

Fernando Moraleda contraataca preguntando si hay que dejar que las leyes del mercado sigan despoblando el campo español. "¿Qué le cuesta más al Estado: resolver los problemas derivados de los cinturones de pobreza que se crean en torno a las ciudades o asentar los núcleos de poblaciones rurales? ¿Y qué papel juega el precio del agua en todo esto? ". El turismo rural y la artesanía son algunas de las actividades alternativas que los expertos europeos recomiendan para las poblaciones rurales que trabajan una agricultura de subsistencia pero, obviamente, la reconversión de los agricultores no es siempre posible. Sin caer en el paternalismo cursi de quienes ven a los agricultores como "los jardineros del paisaje" que hay que proteger a toda costa, parece claro que España necesita un modelo de ordenación y desarrollo territorial más equilibrado y sostenible que ponga fin al éxodo rural y a la masificación costera y urbana.

Obviamente, la cuestión, el reto, es asegurar la sostenibilidad del sistema, conciliar territorialmente las demandas de un recurso escaso y codiciado, aplicar una política respetuosa con las directivas europeas que asegure el ahorro y el reparto inteligente y equitativo. "Y por qué un agricultor aragonés va a renunciar a plantar melocotoneros para que los plante uno de Murcia?", pregunta, a su vez, Eugenio Nadal, ex presidente de la Confederación del Ebro y consultor de la Diputación de Aragón. "¿En nombre de qué debe renunciar a esa actividad? Ningún trasvase puede justificarse ya en los regadíos. La única solidaridad exigible en el terreno del agua es la que afecta al consumo humano", sostiene.

"Hay que plantearse la utilidad y el coste de los pantanos porque tampoco se le puede exigir a un ciudadano de Soria que financie con sus impuestos obras que benefician exclusivamente a otros", señala el presidente del Colegio de Geólogos, Luis Eugenio Suárez. "¿Se puede invocar a la solidaridad con Marbella o Benidorm para pedir a los pueblos humildes de comarcas de montaña que acepten ser inundados y desaparecer?", pregunta, a su vez, Pedro Arrojo. Se diría que en el terreno del agua, la España pobre se rebela contra la España desarrollada, pero, como subraya el profesor Arrojo, "la nueva cultura del agua que necesitamos no es de izquierdas ni de derechas, ni tiene por qué enfrentar a unos territorios con otros. De lo que se trata", indica, "es de responder al reto de la sostenibilidad".

Para ser encauzada, esta cruda polémica que atraviesa a España de norte a sur y de este a oeste necesita un consenso político, un pacto de Estado por el agua. "Si no se produce un gran consenso nacional sobre el agua, esto acabará siendo un desastre", predice el director general del Agua, Jaime Palop.

Diseñan un sistema de lluvia artificial contra la sequía

El sistema absorbe el calor de los rayos solares y permite crear nubes artificiales

Consumer.es, 10-7-2004

Científicos de la Universidad Libre de Bruselas y la Ben Gurion de Israel, junto con la NASA, han diseñado un sistema con planchas de material negro, que absorbe el calor de los rayos solares y permite crear nubes artificiales y lluvia en ciertas zonas con sequía o desertizadas. Los detalles de este proyecto, que empezará a ejecutarse en el desierto de Israel en el plazo de un año, fueron desvelados ayer por el científico Leon Brening, uno de los expertos involucrados, que se encuentra de visita de trabajo en Madrid.

Este reconocido especialista en modelado atmosférico, que es profesor de la Universidad Libre, explicó que se está trabajando en la selección del material óptimo para el desarrollo de la superficie oscura que se construirá en el desierto israelí, con el fin de absorber gran cantidad del calor emitido por los rayos del sol y que después se elevaría con vapor de agua a lo alto de la atmósfera, para transformarlo en nubes y lluvia.

El proyecto, que podría tardar en construirse unos cinco años, tendría un área aproximada de entre cuatro y nueve kilómetros cuadrados y su coste sería de, al menos, 100 millones de dólares (78 millones de euros), aunque en la actualidad se busca material más barato y ecológico, además de absorbente de mucho calor.

Los expertos, según el profesor Leon Brening, se han sentido inspirados para la iniciativa en las llamadas "islas de calor" que forman las ciudades, como puntos oscuros absorbentes de los rayos solares debido al asfalto y los edificios, y en donde las temperaturas son entre cinco o diez grados superiores a las del campo.

Cuba retoma plan de lluvia artificial

Cuba retoma plan de lluvia artificial

Fernando Rasverg

BBC Mundo, La Habana, 4-3-2005

Científicos cubanos retoman investigaciones para provocar lluvias artificiales que puedan contrarrestar los graves efectos económicos de una sequía que se prolonga ya por más de una década, en toda la isla.
Imágen satelital de unas pocas nubes sobre Cuba. El programa de lluvia artificial entre La Habana y Moscú fue abandonado tras la caída de la URSS.

En esencia el proyecto, ya estudiado en Rusia, China y Estados Unidos, consiste en bombardear las nubes con productos químicos de tal forma que por reacción se provoquen las precipitaciones. Las investigaciones se iniciaron en 1978 en un trabajo conjunto con científicos de la Unión Soviética, pero se suspendieron al inicio de la década de los 90 por el fin de la colaboración bilateral. Ahora el gobierno cubano parece dispuesto a darle un nuevo impulso, debido a una sequía que tiene ya sin agua a 41 de las presas existentes y otras 100 de ellas no llegan a un 25% de su capacidad de embalse.

Las investigaciones cubanas tratan de probar si "sembrando" las nubes con yoduro de plata se puede producir lluvia de forma artificial o si por lo menos se logra aumentar la cantidad de precipitaciones. El sembrado se realiza con pequeños aviones que introducen en una nube preseleccionada el yoduro de plata, un reactivo químico que provoca más energía al liberar el calor latente, produciendo mas agua. Se calcula que por este método es posible lograr un 60% más de precipitaciones y ya se cuenta con la experiencia de haber utilizado el método para combatir un incendio forestal en la Cienaga de Zapata.

"Todo el conocimiento"

El viceministro de Ciencia, Tecnología y Medioambiente, José Antonio Díaz, explico que dada la sequía se deben buscar "todas las experiencias y todo el conocimiento nacional e internacional, estamos en el deber de contribuir a la solución". La sequía se prolonga por años y se recrudeció a partir del 2003 en la región oriental de la isla produciendo perdidas de más de US$800 millones, sobre todo en la agricultura.

Se deben buscar todas las experiencias y todo el conocimiento nacional e internacional, estamos en el deber de contribuir a la solución, ha dicho José Antonio Díaz, viceministro de Ciencia, Tecnología y Medioambiente.

En la actualidad apenas hay almacenado el 35% del agua que debería haber en esta época del año, están secos 12 de los 73 embalses que abastecen a la población y otros 20 sólo tienen reservas para cuatro meses. Debido a la escasez en las fuentes de abastecimiento, casi dos millones de personas están recibiendo el agua potable a través de camiones cisternas que realizan más de 7.000 viajes diarios, con un altísimo costo en combustible.

El gobierno ha emprendido varios proyectos millonarios para llevar el agua a todo el país pero se queja de tener que hacerlo sólo con recursos propios por no contar con créditos del Banco Mundial o del Banco Interamericano.

Lo que tú puedes hacer contra la desertización

Lo que tú puedes hacer contra la desertización

El pasado día 17 de junio tuvo lugar la celebración del Día Mundial contra la Desertificación, auspiciado por la ONU. Por ello, damos aqui información de dicha efeméride, de su importancia y, sobre todo, de lo que cada uno de nosotros puede hacer a título individual para luchar contra la desertificación:

Para empezar, puedes descargarte la guía de la UNESCO Aprendiendo a luchar contra la desertificación (PDF, 261 páginas)

- cómo dar los primeros pasos
- actúa en tu vida diaria
- actúa en tu comunidad
- actúa en la escuela
- actúa en tu jardín o finca

¿Qué es la desertificación?

La UNCCD define la desertificación como el proceso de degradación de las tierras en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. La desertificación ocurre en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas - donde las tierras son sumamente vulnerables, la vegetación es escasa y el clima es particularmente hostil. Estas áreas están habitadas por una quinta parte de la población mundial.

Un tercio de la superficie terrestre(4.000 millones de hectáreas) está amenazada por la desertificación, y más de 250 millones de personas se hallan directamente afectadas por la desertificación. Cada año desaparecen 24.000 millones toneladas de tierra fertil. Entre 1991 y 2000, solamente las sequías han sido responsables de más de 280.000 muertes, y representan el 11% del total de desastres relacionados con el agua.

¿Cuáles son las causas de la desertificación?

La desertificación tiene su origen principalmente en las variaciones climáticas y las actividades humanas, pero muchas otras causas pueden interactuar para crear las condiciones que conducen a la desertificación. Entre esas causas se encuentran el desplazamiento de refugiados durante los períodos de conflicto, la inapropiada utilización del suelo o gestión medioambiental, los factores socioeconómicos y políticos específicos.

Las variaciones climáticas

Las temperaturas que permanecen altas durante meses provocan sequías que impiden el crecimiento de la vegetación.

Las actividades humanas que llevan a la desertificación están relacionadas principalmente con la agricultura

- el cultivo excesivo desgasta el suelo

- la deforestación destruye los árboles que ligan la tierra al suelo. La leña es la principal fuente de energía doméstica para iluminar y cocinar en muchas zonas áridas.

- las prácticas inapropiadas de irrigación aumenta la salinidad, y algunas veces seca los ríos que alimentan grandes lagos: el Mar de Aral y el Lago Chad se han visto dramáticamente reducidos por esta razón.

- La intensificación de las actividades humanas provoca el aumento del efecto invernadero, causando el calentamiento global. Es probable que las tierras secas sean especialmente vulnerables a los aumentos de temperatura durante el Siglo XXI.

Pobreza y desertificación: el círculo vicioso

Las presiones económicas pueden conducir a la sobreexplotación de la tierra, y normalmente golpean más fuerte a los habitantes más pobres. Obligados a extraer todo lo pueden de la tierra para obtener alimentos, energía, vivienda y una fuente de ingresos, los pobres son a la vez la causa y las víctimas de la desertificación. Los modelos de comercio internacional, basados en la explotación a corto plazo de los recursos locales para la exportación, actúan contra los intereses a largo plazo de las poblaciones locales. La pobreza lleva a la desertificación, y ésta a su vez a la pobreza.

Los impactos de la desertificación

La desertificación afecta a todos los aspectos de vida, poniendo de relieve hasta qué punto el medio ambiente y los medios de sustento están interrelacionados.

Debido a la pérdida de vegetación, la desertificación provoca algunas zonas sean más propensas a las inundaciones. También causa un aumento del nivel de salinidad del suelo, produciendo el deterioro de la calidad del agua y incrementando la carga de sedimentos en ríos, arroyos y presas.

La desertificación tiene enormes consecuencias económicas

El Banco Mundial estima que a nivel global, el ingreso anual que se pierde en zonas afectadas por la desertificación es de 42.000 millones de dólares cada año, mientras que el costo anual para luchar contra la degradación de la tierra costaría sólo 2.400 millones al año.

La degradación de la tierra conlleva hambre y pobreza.

Obliga a que las personas que viven en las zonas amenazadas por la desertificación a trasladarse a otro lugar para encontrar otros medios de sustento. Generalmente, emigran a las zonas urbanas o al extranjero. La migración masiva es una consecuencia importante de la desertificación. Entre 1997 y 2020, se espera que unos 60 millones de personas se desplacen desde las zonas desérticas del África Subsahariana hacia África del Norte y Europa.

¿Cuáles son las regiones más amenazadas?

Pues Canarias, por supuesto, con casi las tres cuartas partes de todo su territorio en camino ya de convertirse en un desierto, como revela la prensa de hoy mismo. Pero en todo el mundo existe el problema. En total, más de 110 países cuentan con tierras secas potencialmente amenazadas por la desertificación. África, Asia y América Latina son los continentes más amenazados por la desertificación.

África

Dos tercios del continente es desierto o zona árida. Comprende extensas zonas agrícolas áridas, de las cuales casi tres cuartos ya se han degradado en alguna medida. La región se ve castigada por graves y frecuentes sequías. Muchos países africanos dependen de sus recursos naturales para la subsistencia. La desertificación de África está fuertemente vinculada a la pobreza, la migración y la seguridad alimentaria.

Asia

Asia tiene unas 1.700 millones hectáreas de tierra, árida, semiárida y subhúmeda seca que van desde la costa mediterránea a las costas del Pacífico.

Las zonas degradadas incluyen desiertos crecientes en China, India, Irán, Mongolia y Pakistán, las dunas de arena de Siria, las montañas erosionadas de Nepal debido a las fuertes pendientes y la deforestación y sobrepastoreo de las regiones montañosas de la República Democrática Popular Lao. En cuanto al número de personas afectadas por la desertificación y la sequía, Asia es el continente más gravemente afectado.

América Latina y el Caribe

A pesar de ser conocida por sus bosques de tropicales húmedos, lo cierto es que América Latina y el Caribe comprende una cuarta parte de desierto y de zonas áridas. La pobreza y la presión sobre los recursos del suelo están ocasionando la degradación de la tierra en muchas de estas zonas secas.

Otras regiones y países afectados por la desertificación

Gran parte de la región mediterránea del norte es semiárida y está sujeta a sequías estacionales. También está marcada por las altas densidades de población, las fuertes concentraciones de la industria y la agricultura intensiva. A menudo la degradación de las tierras mediterráneas está vinculada a las malas prácticas agrícolas.

El nivel de degradación de la tierra es alto en gran parte de Europa Central y del Este, y muy alto en algunas partes, por ejemplo, a lo largo del Adriático.

El 30% de la tierra en los Estados Unidos se ve afectada por la desertificación.

¿Cómo podemos actuar contra la desertificación?

Restaurando y fertilizando la tierra. Una manera simple y barata de fertilizar la tierra es preparar abono, que se convertirá en humus y regenerará la tierra con la materia orgánica.

Combatiendo los efectos del viento construyendo barreras y estabilizando las dunas de arena con especies de plantas locales.

Reforestando, ya que los árboles desempeñan diversas funciones: ayudan a fijar la tierra actúan como cortaviento mejoran la fertilidad de la tierra ayudan a absorber el agua durante las fuertes lluvias. Los gases de invernadero aumentan peligrosamente con la quema de tierras y bosques. Por ello, la reforestación - plantación de árboles nuevos - puede ayudar a reducir los impactos negativos del cambio climático resultante.

Desarrollando prácticas agrícolas sostenibles. La introducción de los monocultivos ha acelerado el proceso de desertificación. Las zonas áridas albergan una gran variedad de especies que también podrían ser productos comerciales importantes: por ejemplo, proporcionan 1/3 de las drogas derivadas de plantas en Estados Unidos. La biodiversidad de la agricultura debe conservarse. La sobreexplotación de la tierra se podrá frenar si se deja "respirar" al suelo durante un cierto período tiempo, sin cultivos ni pasturas para el ganado.

Los estilos de vida tradicionales que se practican en muchas zonas áridas ofrecen ejemplos de vida armoniosa con el medio ambiente. En el pasado, el nomadismo se adaptó de una forma particular a las condiciones de las zonas áridas; moviéndose de un abrevadero a otro, nunca quedándose en la misma tierra, las poblaciones rurales no ejercían demasiada presión sobre el medio ambiente. Sin embargo, los estilos de vida cambiantes y el crecimiento demográfico ejercen cada vez más presión sobre los recursos escasos y los ambientes vulnerables. La Ruta de la Seda en Asia y la ruta Trans-Sahariana en África son buenos ejemplos de la eficacia de los intercambios económicos y culturales desarrollados por las sociedades nómadas.

Hitos: La respuesta de la comunidad internacional a la desertificación

1977 – Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Desertificación, Nairobi,
Una respuesta de la comunidad internacional a las sequías más graves que sufrió el África subsahariana a finales de los años sesenta y principios de los setenta: murieron más de 200.000 personas y millones de animales. Surgió el primer Plan de Acción de Lucha contra la Desertificación.

1992 – United Nations Conference on Environment and Development, Rio de Janeiro
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, Río de Janeiro La La Agenda 21 apeló a la Asamblea General de la ONU a crear un comité intergubernamental que preparara un instrumento que comprometiera jurídicamente a las partes a enfrentar el problema de la desertificación.

1994 – Se adopta la United Nations Convention to Combat Desertification (UNCCD)
El 17 de junio se proclama "Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación".

2002 – Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, Johannesburgo
Los gobiernos hacen un llamamiento al Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM para que se designe a la degradación de la tierra como área focal del FMAM como medio para mejorar la provisión y movilización de los recursos financieros y así conseguir una implementación eficaz de la UNCCD.

Pero recuerda: LO IMPORTANTE ES LO QUE TÚ MISMO PUEDES HACER

Information basada en el sitio web de:

Convención de los Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) y la Nota de Prensa para el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, y Aprendiendo a luchar contra la desertificación.

El desierto que viene

El desierto que viene

El País, 27-6-2005

José Luis Barbería

REPORTAJE: LA CRISIS DEL AGUA / 1

La sequía ha dejado de ser sólo un problema cíclico y pasajero. Los expertos ponen en evidencia que el futuro de España está en juego si no cambiamos el actual modelo de desarrollo. La sequía actual se superpone a una profunda crisis medioambiental y a una situación de agudo desequilibrio hidrológico entre oferta y demanda que no se resolverá con las futuras lluvias ni con nuevas infraestructuras hidrológicas. La paradoja española es que los cultivos más rentables y la mayor expansión urbanística se dan cita precisamente en las áreas más áridas de toda Europa.

Campos cuarteados y cosechas vencidas, requemadas bajo la solana inmisericorde, incendios forestales, fuentes, pozos, ríos y lagunas secas, embalses bajo mínimos de los que apenas fluye un hilo de agua que se evapora fatalmente en el camino hacia las plantaciones y las huertas. Abrasado por la sequía, el campo español emite nuevamente su grito sediento y con él ascienden los malos humores que dudan entre encomendarse al santo o arremeter contra el Gobierno de turno. Y, sin embargo, el problema, el verdadero problema, no se resume ya en la estampa de esta sequía temprana, en las conocidas calamidades de un fenómeno natural, pasajero. La cuestión de fondo es que la sequía actúa ahora en el contexto de una crisis medioambiental profunda, generalizada e inquietante y que se superpone con su carga dramática a una situación de progresivo deterioro que lleva décadas causando estragos.

Por abundantes que sean, las lluvias venideras no recompondrán el equilibrio hidrológico roto hace mucho tiempo, ni restituirán por sí mismas el déficit hídrico que ha pasado a ser estructural. Sabemos que ni el rico poso cultural del regadío legado por romanos y árabes, ni toda la potente ingeniería hidráulica que ha hecho que este país ostente, con 1.300 grandes obras, el récord mundial de superficie de presas y embalses por habitante y kilómetro cuadrado, nos preservan ya de nuestra propia deriva y mucho menos de las incertidumbres de un futuro comprometido por el calentamiento de la atmósfera y el cambio climático.

Una cuarta parte de la península Ibérica está amenazada por el proceso de desertización rampante que ha ido tiñendo de amarillo la superficie no hace tanto tiempo verde de países como Túnez o Marruecos. Tenemos a la mitad de los ríos, acuíferos y embalses sobreexplotados o severamente contaminados por los malos usos agrícolas e industriales y al 60% de nuestras aguas dulces costeras salinizadas por la intrusión marina, a causa de la reducción de los caudales de las aguas subterráneas y de superficie. Por no hablar del largo muestrario de especies acuáticas extinguidas o en situación crítica, de la regresión de dunas y deltas en el litoral, de las arrasadas praderas costeras de algas marinas en la que desovan los peces, de la desaparición de lagunas, manantiales y fuentes.

Los mismos Ojos del Guadiana, allí donde los libros de geografía situaban el resurgimiento del río, han quedado borrados de la faz de la tierra por la sobreexplotación del "Acuífero 23" que nutre los salinizados fondos del parque natural de las Tablas de Daimiel. Borrados hasta el punto de que, 30 años después de su pérdida, los tribunales de justicia les han oficiado su responso en una sentencia que los declara oficialmente inexistentes y que da la razón a los particulares que reclaman el uso de esas tierras consideradas desde siempre de dominio público.

Algo más que un caudal de H2O

¿A estas alturas, podemos permitirnos ignorar a los agoreros del cambio climático que vaticinan un panorama de desastres encadenados: sequías e inundaciones, desertización y escasez? ¿A los augures de la Organización Meteorológica Mundial que anuncian que en un par de décadas dos tercios del planeta padecerán estrés hídrico y que España está situada en una zona de riesgo? ¿Y a las academias de ciencias del G-8, a las legiones de expertos medioambientalistas que sostienen que ese cambio ya está aquí y que se manifiesta en el aumento de las temperaturas y en la proliferación de las sequías e inundaciones que han castigado a Europa en los últimos tiempos? ¿No se han apagado, por otra parte, muchas de las voces igualmente expertas que hace sólo unos años desdeñaban olímpicamente la teoría del cambio climático por considerarlo un ejercicio de ciencia-ficción?

Los Gobiernos de los países desarrollados empiezan a dar crédito a esta alarma mundial. El propio Ministerio español de Medio Ambiente incluye en su página web las estimaciones para 2050 de los efectos previstos del cambio climático en nuestro país. Según esos alarmantes cálculos, la temperatura media subirá 2,5 grados, las precipitaciones se reducirán un 10% y la humedad del suelo disminuirá en un 30%. Los valores y conceptos ecológicos han dejado de ser patrimonio de unos pocos pioneros pretendidamente atacados por la ansiedad, la exageración y la espontaneidad para incorporarse a los análisis científicos y a los programas de los Gobiernos.

No es que el mundo se esté rindiendo voluntariamente al discurso ecologista, es que la economía del sistema empieza a resentirse gravemente de los efectos del proceso, es que la realidad misma, la nueva realidad, obliga a reconsiderar los modelos. Con las resistencias lógicas que entrañan los cambios de gran envergadura (Kioto), comienza a abrirse paso una nueva mentalidad que ya no mira al río como a un puro canal de H2O, al bosque como a un simple almacén de madera y al acuífero como al depósito que se puede perforar impunemente, 100, 500, 1.000 metros, hasta extraerle sus entrañas. Ahora se descubre que el río está compuesto también de elementos sólidos: arenas necesarias para la conservación de las playas y nutrientes indispensables para la vida de los deltas y de las praderas marinas que nos aseguran la pesca; se comprueba que las formaciones boscosas son, en realidad, los mejores embalses porque guardan y filtran espaciadamente el agua, frenando las crecidas e inundaciones.

En el límite con el desierto

Hay una lógica económica, antes que ideológica-ecológica, que se fundamenta en la constatación de que los viejos modelos de desarrollo conducen a la ruina y al desastre, en la seguridad empírica de que recuperar lo sacrificado en el altar de lo que fue progreso y ya no es tal resulta a veces imposible y siempre enormemente costoso. Quienes pueden permitírselo, los países ricos, se aprestan a salvar su patrimonio natural -lo que no les impide trasladar al Tercer Mundo sus industrias contaminantes- y cabe pensar que dentro de unas décadas los ríos-cloacas quedarán asociados al paisaje de los países pobres incapaces de reaccionar. Aunque los correctores lexicográficos automáticos de español refutan todavía, por extraño, el vocablo "sostenibilidad", ésa y no otra es la palabra clave de los tiempos venideros.

Sin necesidad de apuntarse al catastrofismo -ya hay bastante dramatismo artificioso en la confrontación territorial y política española por el agua-, la realidad es que nuestro sistema se nos está haciendo cada vez más vulnerable e insostenible y que frente a una demanda-exigencia de agua progresivamente mayor -crece a un ritmo del 13% anual- seguimos disponiendo de los mismos recursos: unos 110.000 hectómetros cúbicos potenciales, de los cuales únicamente son aprovechables directamente el 9%. Ese caudal limitado -menguante, cabría decir, a tenor del promedio de lluvias de los últimos años- está condicionado, además, por una orografía imposible y un régimen pluviométrico diabólicamente irregular que divide radicalmente a la Península entre la franja húmeda del norte y el resto seco.

"No es que llueva mucho menos que en el resto de Europa", aclara Adrián Baltanás, director de la empresa pública Acuamed, encargada de gran parte del centenar de actuaciones (plantas de desalinización, reutilización de aguas residuales, modernización de regadíos, mejora de abastecimientos, aprovechamiento de aguas subterráneas) encaminadas a sustituir el frustrado proyecto del trasvase del Ebro. "Si consideramos el agua que revierte en los cauces y ríos (las escorrentías), nosotros disponemos de unos 2.700 metros cúbicos (cada metro cúbico son 1.000 litros) por habitante y año, mientras que la media europea es de unos 3.000. Nuestro gran problema es la irregularidad temporal y geográfica con que llueve, y la elevada evaporación, claro".

La gran paradoja del caso español es que los productos más rentables, los que brillan en los supermercados europeos, se cultivan precisamente en el arco mediterráneo, allí donde llueve muy poco, en áreas como Almería y Murcia, las más secas del continente europeo, cuyos índices de pluviosidad les equiparan con el desierto. "El año hidrológico nos ha dado 150 litros por metro cuadrado, cuando la referencia que se establece para fijar el límite con el desierto es de 250 litros por metro cuadrado", indica Manuel Aldeguer, comisario de la cuenca del Segura. Es una contradicción irresoluble porque las ventajas de los cultivos mediterráneos, dos, tres y hasta cuatro cosechas al año, se derivan de la alta disponibilidad solar, las elevadas temperaturas medias y la ausencia de heladas.

Entre medio millón y un millón de pozos

"Producimos cuando el resto de la agricultura de Europa está parada, y ésa es nuestra ventaja, el valor añadido. España es un minicontinente capaz de producir de todo, desde papaya hasta leche, pasando por maíz", subraya el secretario general para la Agricultura, Fernando Moraleda. El peso económico del arco mediterráneo se evidencia en el valor que obtienen sus exportaciones agrarias: más de 800.000 millones de pesetas en 2000, el 68% nada menos de las exportaciones agrícolas de toda España. Claro que si hablamos de Almería -el 16% de la superficie cultivada en esa provincia es de invernadero, bajo plástico-, la principal contrapartida ecológica es el vaciamiento y contaminación del gran acuífero del Campo de Dalias, que recoge las aguas de Sierra Nevada. La voz de alarma, lanzada años atrás cuando el cultivo bajo plástico alcanzó las 9.000 hectáreas, no ha impedido la continua sobreexplotación de ese acuífero y la extensión del invernadero, que hoy alcanza las 27.000 hectáreas, el equivalente a 54.000 campos de fútbol.

A la extensión continuada de los cultivos -con 3,5 millones de hectáreas, España dispone de la mayor superficie de regadíos de toda Europa-, se suma el incremento de las urbanizaciones en un área que acoge a buena parte de los 45 millones de turistas internacionales y en la que el consumo de agua ha aumentado un 30% en los últimos cinco años. Por los estudios realizados en Lanzarote se sabe que los turistas utilizan una media de 230 litros de agua por persona y día, frente a los 150-160 litros de la población española. De acuerdo con los datos de 2003, la densidad de población en las cuencas del Mediterráneo (155 habitantes por kilómetro cuadrado) está a punto de duplicar a la media nacional (86,1 habitantes por kilómetro cuadrado).

Tal y como establecen los informes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y proclama a diario la evidencia misma, en España existe "un desequilibrio agudo entre la oferta y la demanda", un desequilibrio acelerado entre lo disponible y lo necesario que ni todos los proyectos de nuevos embalses y trasvases pueden ya por sí mismos resolver. Entre otras razones, y al margen del impacto ambiental que conllevan las grandes obras, porque se ha demostrado que la política de allegar nuevos recursos hídricos a zonas de escasez crea nuevos consumos y demandas que superan las nuevas disponibilidades. Las meras expectativas de agua en las zonas costeras del levante y el sur español disparan automáticamente proyectos de urbanización y de extensión de regadíos en una dinámica aparentemente sin fin. "Detrás de la pancarta clásica: 'El campo español se muere de sed', lo que encontramos, a menudo, son intereses especulativos inmobiliarios", sostiene Pedro Arrojo, profesor de Análisis Económico, presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua y premio Goldman para Europa.

Insumisión hidrológica

Contra la práctica establecida en la cultura tradicional del campo -"la acequia para el riego y el pozo para la sequía", es un dicho clásico de la huerta valenciana-, las aguas subterráneas, que sostienen el caudal mínimo de los ríos, están siendo utilizadas como recurso sistemático para resolver ese agudo desequilibrio entre oferta y demanda. Suponen más del 30% de las utilizadas en los regadíos y son las grandes desconocidas. El especialista en aguas subterráneas y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid en Hidrología Fernando López Vera calcula que en España hay en estos momentos entre 500.000 y un millón de pozos, en su gran mayoría no declarados. "Pero, en realidad, nadie sabe lo que hay", dice, "porque manejamos información de los años ochenta. ¿Y cómo vamos a intervenir", pregunta, "si no sabemos a ciencia cierta qué es lo que tenemos delante?". Es una preocupación que comparte plenamente el secretario general para el Territorio y la Biodiversidad, Antonio Serrano. "En efecto, en el terreno estadístico hay un desbarajuste notable; no tenemos datos muy fiables", reconoce, "puesto que los diversos estudios disponibles dan resultados muy distintos".

La Ley de Aguas de 1985 estableció que las aguas subterráneas, consideradas de propiedad privada desde el Derecho romano, pasaran a ser de dominio público, exactamente igual que las superficiales. Pero los legisladores no se atrevieron a aplicar ese enunciado de forma retroactiva e incluyeron un artículo transitorio en virtud del cual los dueños de los terrenos conservan la propiedad privada de los pozos, y del agua, construidos con anterioridad a la fecha de promulgación de la ley. "En la práctica, lo que ocurre es que la gente sigue perforando pozos que no declara y que si se les detecta, les basta con argumentar que el pozo es anterior a 1985", afirma Fernando López Vera.

A su juicio, compartido por otros expertos, la ley es de difícil aplicación y habría que cambiarla. "Como los pozos siguen siendo de uso privado", explica, "se necesita una orden judicial para poder inspeccionarlos, así que cada cual hace lo que la da la gana y los que cumplen con la ley aparecen desasistidos. Tenemos una situación de insumisión hidrológica y una Administración impotente, porque las confederaciones hidrográficas se inhiben a menudo por falta de medios o de voluntad", asegura el catedrático de Hidrogeología. Mientras charla con el periodista, Fernando López Vera recibe la noticia de que en la cuenca del Segura hay 85.000 hectáreas nuevas de regadíos ilegales alimentadas con aguas subterráneas.

Las vertientes del conflicto

Aunque los responsables de las confederaciones hidrográficas no comparten, por lo general, esta imagen de desgobierno, pocos niegan la conflictividad que rodea, particularmente, el uso de las aguas subterráneas. Las perforaciones ilegales y los "robos" en acequias y conducciones que, en ocasiones, transforman en un páramo plantaciones y fincas de tradición centenaria, están en el fondo de muchos de los litigios que llegan a los tribunales. Según López Vera, sólo en los juzgados de Ciudad Real debe de haber entre 2.000 y 3.000 expedientes relacionados con el agua. A la lentitud de la justicia se unen en este caso las dificultades probatorias que implica todo lo relacionado con el agua. "Es difícil probar que había agua donde ya no hay", apunta el presidente del Colegio de Geólogos, Luis Eugenio Suárez.

Aunque en un país como España el agua ha sido siempre un elemento conflictivo -"en otros tiempos se tiraba de escopeta si el vecino te robaba el agua", comenta el director general del Agua, Jaime Palop-, el asunto está adquiriendo últimamente una dimensión extraordinaria. A la conflictividad vecinal por el agua hay que sumar la confrontación entre comunidades autónomas con intereses divergentes -las diferencias entre Castilla-La Mancha y Murcia y Valencia no son el único caso-, así como la polémica abierta entre las comunidades del PP y el Gobierno central por la derogación de la ley del trasvase del Ebro.

El hecho de que el modelo de organización por cuencas fluviales, modelo inventado por España y adoptado universalmente, no coincida con la estructura autonómica tampoco facilita las cosas. "Hay un divorcio entre la gestión de cuenca y el ámbito autonómico, pero tenemos que intentar que las autonomías se sientan en las confederaciones hidrográficas como en su propia casa", afirma Jaime Palop. El agua se ha convertido en un problema de primera magnitud que condiciona drásticamente el modelo de desarrollo agrícola, puesto que la agricultura consume hoy el 80% de los recursos disponibles.

Bienvenidos al weblog La Selva de Doramas

Bienvenidos al weblog <i>La Selva de Doramas</i>

El COLECTIVO ECOLOGISTA TURCON no puede ni quiere permanecer impávido ante la angustiosa desertización y erosión de Gran Canaria y del archipiélago canario, y desea invertir los perjudiciales efectos que el cambio climático mundial está provocando sobre nuestra Isla y región. Por eso hemos creado esta nueva weblog, específicamente dedicada a este tema, con el nombre que Bartolomé Cairasco de Figueroa diera en el siglo XVI al mayor bosque de Canarias, ubicado en el norte de nuestra isla y completamente destruido por nuestros antepasados, llamado La Selva de Doramas.

Esta weblog, aparte de dar información, hace especial incapié en la participación e insiste en que la contribución de cada uno de nosotr@s es fundamental para que haya futuro. Por eso incluye un foro de debate y comunicación y una encuesta, como principio para involucrar a toda la ciudadanía en el que puede considerarse como mayor problema ambiental de nuestra Isla y de la provincia de Las Palmas.

A la vista de todos está un desesperado panorama en que Gran Canaria y nuestra provincia se convierte en un desierto a cada día que pasa. Nuestro escaso monte, seco por falta de lluvias y por una inexistente política forestal, se quema y seca o recibe directas agresiones en forma de vertederos, talas, carreteras o construcciones, tanto legales como ilegales. El suelo, falto de vegetación, es erosionado por los vientos y las cada vez más escasas lluvias, creando el desierto. Incluso las zonas verdes de nuestra Isla, ubicadas en el centro y norte, están camino de ser páramos semidesérticos igual que las zonas del sur.

El Gobierno de Canarias, el Cabildo Insular de Gran Canaria, asi como los de Fuerteventura y Lanzarote, y los diversos ayuntamientos -salvo honrosas excepciones-, no toman medidas eficaces ni en forma ni cantidad, ya sea dotando de los debidos medios contraincendios a plantillas adecuadas en número y profesionalización en los diversos departamentos de medioambiente de las administraciones, ampliando los correspondientes capítulos presupuestarios, adquiriendo suelo para su repoblación, llegando a acuerdos con propietarios privados para hacerles cómplices de una adecuada gestión del suelo, reforestando masivamente con especies autóctonas y regando después periódicamente lo plantado para asegurar su supervivencia, haciendo campañas divulgativas y educativas constantes para que la población y los medios de comunicación participen decidida y constantemente, etc.

Es por ello por lo que el COLECTIVO ECOLOGISTA TURCON ha creado este espacio virtual que queremos sea divulgador de noticias, buscador de soluciones, foro de debate, revulsivo de conciencias, integrador de personas con inquietudes, ganas de trabajar y para poner en marcha actividades y campañas para luchar contra el desierto, la erosión y el cambio climático, nuestros mayores enemigos.

Nuestra propósito no es tan sólo frenar la caída hacia el abismo medioambiental de Gran Canaria y de la provincia oriental, sino además, trabajar de ejemplo y conciencia ante las instituciones, la empresa privada y la sociedad para recuperar nuestros antiguos bosques de laurisilva, termófilos, dragonales y del pinar. Que La Selva de Doramas (no en vano es este también el nombre del programa de radio semanal que nuestro Colectivo emite desde Telde para toda la Isla), alabada y cantada por tantos poetas, visitantes y escritores de la antigüedad que disfrutaron de ella, vuelva a ser una realidad para la recuperación de nuestro delicado ecosistema, nuestro disfrute y el de las generaciones futuras.

Hacemos nuestra la frase del idealismo de mayo del 68, cuando las juventudes de París decían: Sea realista, pida lo imposible. Bienvenid@ si quieres trabajar por el presente para tener alguna posibilidad de futuro.

Tu tienes la palabra: participa en el Foro de Debate

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Como esta no es -no pretende ser- una página web más, en las que unos hacemos los contenidos y otros se limitan a leerlos, queremos dar la máxima importancia a la participación ciudadana. Por ello, no solo te damos la oportunidad de expresar tus comentarios a cada información, sino que, además, hemos creado un Foro de participación en que tendrás la oportunidad de expresarte y hablar con otras personas.

Queremos que la gente se involucre y vea este gravísimo problema del cambio climático y la desertización como lo que es: un problema propio. Cada cual debe contribuir a salvar nuestra Isla y región de la catástrofe medioambiental hacia la que se dirige. Ahora tu tienes la palabra.

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Como debemos conocer lo que en verdad piensa la gente -sean ecologistas o personas que no se preocupan especialmente por estos temas- hemos creado esta estadística interactiva en la que te rogamos emplees unos minutos.

De esta manera tú también podrás pararte un poco a pensar sobre la respuesta más adecuada a diversas preguntas vitales respecto a nuestra actitud frente al cambio climático, la lucha contra el fuego y la desertización.

Para acceder a la encuesta y sus resultados puedes pulsar en el enlace que podrás encontrar en el margen derecho de esta página o bien pulsando aquí.

Gracias por tu colaboración. Es en beneficio de tod@s.