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Episodios de sequía en Gran Canaria en el siglo XVII : análisis de las rogativas como método de reconstrucción climática

Episodios de sequía en Gran Canaria en el siglo XVII : análisis de las rogativas como método de reconstrucción climática Lidia Esther Romero Martín
Pablo Mayer Suárez

Departamento de Geografía
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

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RESUMEN

Se elabora la serie de sequías del siglo XVII en la isla de Gran Canaria a partir de la consulta y el analisis de las actas del Cabildo Catedral. El numero de rogativas por lluvias y el tipo de acto liturgico, registrados de forma consecutiva, nos permiten identificar dos grandes periodos de secuencias de indigencia pluviometrica, establecer tres niveles de intensidad del deficit pluviométrico, conocer la frecuencia de cada uno de los niveles y averiguar el alcance social de los diferentes sucesos a partir de la aplicacion del Indice Medio Combinado de Sequía.

Palabras clave: Sequía, rogativas, procesiones, novenas, Indice Medio Combinado de Sequía, Gran Canaria

ABSTRACT


The sequence of drought of the 17 th Century in Gran Canaria is elaborated from the consultation and the analysis of the “Cabildo Catedral’s” records. The number of rogations because of the rain and the type of liturgical acts recorded in a consecutive way, allow us to identificate two big period of ranges of pluviometric scarcity, to set up three levels of intensity of that pluviometric deficit, to know the frequency of everyone of those levels and to find out the social repercussions of everyone of these events from the application of the Index Medium Combined of Drought.

Key words: Drought, rogations, processions, novenas, “Index Medium Combined of Drought”, Gran Canaria.

1. INTRODUCCION
1.1. Marco geografico


Gran Canaria es una isla de fuertes contrastes, resultado de la dialectica que existe entre su masivo y abrupto relieve y su clima subtropical. A escala insular se pueden distinguir tres “unidades naturales de recursos” (SANTANA, 2001): Alisiocanaria, Xerocanaria y Cumbre (SANTANA y PEREZ-CHACON, 1991). Se trata de tres espacios con caracterısticas ambientales tan diferentes que condicionaron el proceso de colonizacion y aprovechamiento antropico desde los primeros momentos de la conquista castellana hasta la actualidad.

La riqueza de recursos naturales decrece desde la primera hasta laultima de las unidades citadas. Alisiocanaria, en el sector nororiental de la isla, ofrece a la economıa agrosilvopastoril del siglo XVII temperaturas calidas, suaves pendientes, suelos fertiles y alto potencial energetico (bosque y aguas corrientes). Por el contrario, en la mitad suroccidental, Xerocanaria, esos recursos son mas escasos y limitados, siendo sus medianıas y los fondos de valles los sectores con mayores aptitudes agrıcolas, fuera de los cuales dominaban los recursos forestales. Porultimo, la Cumbre o macizo central, presenta basicamente recursos silvopastoriles.

La lluvia es asimismo un recurso desigualmente distribuido en el espacio. Sus registros varıan entre los 90 mm/ a˜no en la costa de Xerocanaria y los mas de 1000 mm en las medianıas altas de Alisiocanaria. En el sector de cumbre se registra el segundo pico de maximo pluviometrico insular. La gran variabilidad temporal de las lluvias, tanto en la escala anual como en la interanual, es otra de las caracterısticas climaticas de nuestra zona de estudio. De su ausencia intensa y persistente nos ocupamos en este trabajo.

Los estudios recientes realizados en Canarias sobre seqúıas (MARZOL, 2001a y 2001b) muestran la existencia de una seqúıa estacional (verano) a la que se suma, con mayor o menor frecuencia, la seqúıa casi anual y, en ocasiones, plurianual. Un dato significativo que se extrae de estos estudios es que, en Canarias y, sobretodo en las vertientes norte, son escasos los perıodos secos superiores a dos a˜nos consecutivos y que la duracion media de los mismos oscila entre cuatro y seis meses aunque existe el dato excepcional de mas de 17 meses consecutivos.

Otra idea que conviene destacar es que, si bien los meses de verano no son los responsables de las seqúıas en Canarias, si puede ocurrir que este deficit estival agrave los efectos de una primavera seca o que sea el inicio de oto˜no e invierno, mas secos de lo habitual y de ello daremos cuenta en los resultados de este trabajo.

Porultimo, cabe señalar que en los episodios de seqúıas mas severos se ha dado el caso de registros pluviometricos inferiores al 10% de lo habitual. Estos se suelen producir en los meses “lluviosos” de finales del oto˜no e invierno, prolongandose durante seis meses, que es cuando los efectos en el campo resultan ser los mas perjudiciales.

1.2. Contexto historico

El siglo XVII comienza en Gran Canaria con el cambio en el modelo economico agrıcola, que pasa del monocultivo de la ca˜na de azucar dedicado a la exportacion al policultivo (productos de huerta, vid, cereales, papa y millo) para consumo interior.

La isla se muestra ya en este siglo da˜nada por la sobreexplotacion que de sus recursos naturales (agua, madera y suelos agrıcolas de alta calidad) realiza el proceso productivo del azucar. El incremento de la poblacion insular y la menor necesidad agrologica de los nuevos cultivos inducen a la extensificacion de la superficie cultivada y, con ello, a la redistribucion de la poblacion y de sus asentamientos. El mapa de cultivos aumenta su perımetro hacia el interior y hacia el sur de la isla. Por ello, podrıa decirse que es en este siglo cuando se comienza a dibujar el tıpico paisaje agrıcola, mayoritariamente en bancales de las medianıas.

Ası, mientras las tierras vinculadas de Las Palmas se dedican a huertas y frutales, los espacios
agrıcolas mas fertiles, vegas y barrancos, se dedican a la vi˜na y al cereal (San Lorenzo, Guía, La Vega, Telde, etc.), y las medianıas subhumedas al millo y la papa. Porultimo, en la cumbre el espacio se dedica a los cereales y a los pastos.

El numero de habitantes de esta isla aumenta desde 1709 vecinos en 1585 hasta los 5183 en 1688, y se desplaza desde la capital hacia el interior acompañando a las nuevas roturaciones. Ademas el 82 % de los mismos habita allı donde los recursos son mas abundantes (Alisiocanaria), aunque comienza la expansion hacia la otra isla (Xerocanaria).

La sociedad grancanaria vive en un perıodo historico (Antiguo Regimen) en el que se considera que la tenencia de tierra es fuente de riqueza y de prestigio social. Por ese motivo las oligarquıas civiles y eclesiasticas ponen todo su empe˜no en aumentar su patrimonio (mayorazgo) para incrementar el cobro de sus rentas e impuestos (diezmo). Frente a esa minorıa de terratenientes se encuentra la masa social de campesinos sin tierras, que se ven abocados con frecuencia a la miseria por no tener recursos con los que hacer frente a las reiteradas seqúıas, plagas y enfermedades que les azotan a lo largo de este siglo. Cuando la falta de alimentos era acuciante, con frecuencia provocado por la seqúıa, se producıan autenticas crisis de subsistencia, como las citadas por SANTANA (2001) entre los a˜nos 1625-1630, 1655-1660, y 1665-1670.

Por ultimo, cabe señalar que, ante perıodos de indigencia pluviometrica, el sector de la isla mas vulnerable y en el que se van a notar mas sus efectos es aquel donde este fenomeno no es tan habitual y donde se concentran la actividad economica dominante y el grueso de la poblacion, la Alisiocanaria.

2. OBJETIVO, METODOLOGIA Y FUENTES MANEJADAS

El objetivo de este trabajo es el establecimiento de una serie analıtica de perıodos secos a partir
del analisis de las rogativas por agua con el objeto de conocer la frecuencia e intensidad de los
mismos. La metodologıa empleada se inscribe dentro de las propias de la “climatologıa historica” (BARRIENDOS, 2000). Seleccionamos elambito de estudio, la fuente documental y la informacion a partir de la cual se elaboro nuestra serie climatica.

La isla de Gran Canaria y el siglo XVII conforman nuestroambito de estudio en sus escalas espacial y temporal. Las actas del Cabildo Catedral constituyen nuestra fuente de informacion y a ella nos acercamos con el objeto de consultar, de manera sistematica, todas las rese˜nas relativas a rogativas por lluvia, que nos permitieron acercarnos, siguiendo un “metodo puntual” (BARRIENDOS, 2000), a esos perıodos secos antes mencionados. Conviene indicar que las actas del Cabildo Catedral estan disponibles en el Museo Diocesano con fecha de 1600 en adelante, pues no esta permitida la consulta de las pertenecientes al periodo anterior debido a su mal estado de conservacion.

Esta fuente documental cumple los criterios establecidos por E. LE ROY (1967) de continuidad temporal, homogeneidad, cuantificabilidad y correcta datacion de los sucesos que se narran. Ademas, tal y como indica BARRIENDOS (2000, pag.21), los archivos capitulares son uno de los mejores fondos documentales a efectos climaticos, tanto por su densidad como por la calidad de la informacion contenida. A ello se a˜nade su caracter de institucion local que ofrece una percepcion de detalle de todos aquellos aspectos ambientales que pudieran alterar la vida cotidiana.

Ambas ideas justifican sobradamente la seleccion de esta fuente documental, aunque cabe señalar el lamentable vacıo documental que existe tras el incendio que quemo los fondos del archivo del Cabildo Civil que, en el siglo XVII, era el ayuntamiento de la isla de Gran Canaria. A pesar de lo expuesto, la fuente consultada presenta una vision parcial del problema que se analiza, la de la iglesia y, mas concretamente, la de jerarqúıa eclesiastica local. En ella se ilustra sobradamente acerca del boato que acompaña a cada acto liturgico y acerca de los santos intercesores escogidos para las rogativas pro pluvia, pero no aporta informacion sobre los daños economicos y el alcance social de la tragedia, al tiempo que no se señala de manera explıcita la extension del
perıodo seco en cuestion.

Cabe señalar que, como paso consecutivo al vaciado de nuestra fuente documental, es necesario acometer el proceso de objetivizacion y cuantificacion de la informacion historica consultada (MARTIN VIDE y BARRIENDOS, 1995). Para ello resulta util analizar las ceremonias de rogativas que se celebran por episodios de seqúıa. Por rogativas entendemos todos aquellos actos religiosos que tienen por cometido pedir a Dios ponga remedio a una grave necesidad, aunque tambien se acude al sistema para celebrar buenas nuevas, como el cese del perıodo seco.

Las ceremonias de rogativas responden a un mecanismo institucional que se activa desde el momento en que el fenomeno natural en cuestion, la seqúıa, comienza a afectar a la actividad economica dominante, la agrıcola, y se da la voz de alarma a la autoridad civil y religiosa. Es estaultima, en el caso de Gran Canaria, sede de la catedral de Canarias y de su institucion, el Cabildo catedral, quien determina la fecha y el tipo de rogativa que se debe realizar.

Cada vez que se evidencia la falta de lluvia, aparece el temor a la mala cosecha y, como consecuencia de ello, al hambre. Y en la mentalidad religiosa del hombre del Antiguo Regimen se entiende que tales desgracias son algo mas que accidentes naturales: son la respuesta, en forma de castigo, de la Divinidad ante nuestros pecados (HERNANDEZ GONZALEZ, 1990, pag. 57).

Ante esta situacion y sentimiento de culpabilidad, al hombre de laepoca no le queda sino elunico remedio, dados los medios tecnicos y la mentalidad de laepoca, de invocar la clemencia divina a traves de las susodichas ceremonias religiosas. Como ejemplo sirva este extracto del acta capitular del martes 10 de marzo de 1620:

En este Cabildo, habiendo el Sr. Obispo propuesto la necesidad grande que hay de
agua, y que es menester apelar a Dios Nuestro Se˜nor haciendo algunos actos de peni-
tencia, habiendose acordado por todo el Cabildo que el miercoles en la noche vengan
a maitines todos los se˜nores capitulares juntamente con su se˜norıa el Sr. Obispo, y
despues de acabados se haga una procesion por dentro de la Iglesia, yendo descalzos
los se˜nores prebendados y despues haya “miserere” con la musica y disciplina los
que quisieren y que entre en ella todos los sacerdotes y clerigos deordenes sacras
que quisieren venir y que antes de la procesion se eche a toda la gente de la Iglesia
(...)


A ello hay que a˜nadir que, en funcion de la gravedad de la situacion, o de las necesidades de la poblacion, existe una escala de valores del rito liturgico y, a su vez, de los santos que se van a invocar. Como señala HERNANDEZ GONZALEZ (1990, pag. 58): En Tenerife, al igual que en las restantes islas del Archipielago, se establece una escala de valores en la eficacia de la rogativa. A medida que la situacion se hace mas difıcil y la necesidad de la lluvia va en aumento, se tiene que recurrir a la Patrona de la isla, a la mediadora universal de los tinerfeños, a la Virgen de Candelaria.

En cada isla se observa la seleccion de un santo intercesor para cada fenomeno natural que se quiere combatir. Ası, en Gran Canaria, se elige a la Virgen de La Antigua para interceder por la seqúıa y a Santa Teresa para que haga lo propio ante la invasion de la langosta o cigarra berberisca. En las ceremonias de rogativas realizadas en Gran Canaria en el siglo XVII se puede comprobar la gran variedad de actos liturgicos que comprendıan. Los mas frecuentes eran los novenarios, o los nueve dıas de “misas del agua”, dedicadas al santo que se querıa venerar, ası como, otros tipos de plegarias, las procesiones con los santos locales y las procesiones con la patrona insular acompañada o no de imagenes de otras parroquias. Y como ceremonias extrañas o raras, por lo infrecuentes que eran, destacan la exposicion publica de reliquias como las de Santa Ursula y San Joaquín ubicadas en la iglesia catedral y la procesion, dentro de la catedral, de los señores capitulares junto con el obispo.

Los imagenes religiosas locales mas veneradas en Las Palmas de Gran Canaria eran entonces la Virgen de la Antigua, el Cristo de la Vera Cruz, Nuestra Señora de los Remedios, y San Justo y Pastor, en cuyas ermitas se realizaban las plegarias y misas por el agua. Y, cuando la sequía se prolongaba en el tiempo y la falta de agua rayaba la extrema necesidad, era entonces cuando se procedía al traslado desde sus parroquias a la patrona de la isla, la Virgen del Pino (Teror), y a otras imagenes de pueblos del interior de la isla tambien muy venerados en esaepoca, Santa Brıgida (La Vega) y San Juan (Arucas).

En el caso de las rogativas realizadas en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, se pueden establecer tres niveles segun la intensidad de la seqúıa y del tipo de acto liturgico realizado:

Tabla 1: Niveles de intensidad de la sequía.

NIVEL INTENSIDAD ROGATIVA

I Leve ”Misas del agua”, actos de penitencia y plegarias
II Moderada Procesiones con los santos de la ciudad, trasladandolos de lugar
III Grave Procesiones generales con los santos de la ciudad, de los pueblos y de la Patrona insular

En este trabajo, el proceso de objetivizacion y cuantificacion antes aludido consistio en extraer de las actas la informacion relativa a las rogativas “por agua” y a tabularla en funcion de la fecha, tipo de acto o ceremonia prevista. A partir de ahı se procedio a la elaboracion del calendario de seqúıas secular, al recuento de cada tipo de rogativa y, porultimo, se aplico unındice de ponderacion de la seqúıa, el IMCS (BARRIENDOS, 2000), el cual nos permitio valorar para cada año, y en el contexto del siglo, la importancia o magnitud de cada perıodo de indigencia pluviometrica.

3. LOS PERIODOS MAS SECOS EN LA ISLA DE GRAN CANARIA

En el siglo XVII, en la isla de Gran Canaria, el numero de años en los que se registran rogativas pro lluvia es de 16 y el total de rogativas asciende a 42. De ellas, alrededor de la mitad (47,6 %) son del nivel dos (NII), es decir, aquellas en las que el acto liturgico consistıa en la sucesion de procesiones por la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria con los santos locales mas venerados y/o su cambio de ubicacion. Por otro lado, el 35,7 % son del nivel tres (N III), es decir, las que manifiestan la maxima gravedad de la seqúıa, cuando se acude al traslado hasta la capital insular, desde el interior de la isla, de la patrona de Gran Canaria junto con las imagenes mas veneradas en el contexto insular (San Juan Bautista de Arucas y Santa Brıgida de La Vega).

Porultimo, el 16,7 % restante lo conforman aquellas rogativas de menor rango (NI), los novenarios o nueve “misas de agua” y las plegarias, dedicados a los santos y vırgenes de la ciudad. Esteultimo valor creemos que es reducido porque en la fuente consultada no se registra la totalidad de los novenarios que se dedica a todas las divinidades insulares. Para completar este recuento se harıa preciso acudir a los archivos de las doce parroquias existentes en la isla en ese momento pues, suponemos, que las advocaciones a los santos comenzaran desde las parroquias afectadas hasta la maxima institucion eclesiastica insular, e incluso regional, el cabildo catedralicio, ubicado en la capital insular.

Junto a esos dieciseis años de registros de rogativas pro lluvia aparecen, en las actas capitulares, nueve años con rogativas por la langosta y seis por las epidemias de peste de la primera década del siglo (1601-1606) y de viruela del año 1677.

La distribucion temporal de estas rogativas (figura 1) nos permite distinguir dos grandes períodos de secuencias de indigencia pluviometrica, separados por un gran intervalo temporal de 32 años (1636-1653), en el que apenas se registran dos rogativas “pro lluvia”: una de nivel II en 1654 y otra de nivel III en 1661. El primer gran perıodo seco abarca los a˜nos comprendidos entre 1620 y 1635. Enel se concentra el 42,6 % de las rogativas del siglo. El segundo transcurre entre 1668 y 1689 y enel tienen lugar el 38,1 % de las rogativas “pro agua”. Unicamente resta mencionar la existencia de un intervalo seco que antecede al primero de los grandes perıodos mencionados, que se localiza en 1607, a˜no que, junto con 1635 y 1677, son los de mayor intensidad del fenomeno
estudiado.

Ademas de esa tendencia, en la figura 1 se puede apreciar, la intensidad de cada uno de los años secos mediante el analisis delIndice Medio Combinado de Seqúıa (IMCS), (Barriendos, 2000). Se obtiene, para cada año registrado, a partir del sumatorio de cada uno de los niveles de rogativas registradas por año por su peso especıfico que en nuestro caso tiene un valor ascendente de 1 a 3.

Por ejemplo, en el año 1606 se recogieron 2 de NI (2 x 1 = 2), 3 de NII (3 x 2 = 6) y 1 de NIII (1 x 3 = 3). Se obtiene, en este caso, sumando 2, 6 y 3, lo que nos da un valor de 11. Dicho índice permite hacernos una idea aproximada de la intensidad de la seqúıa analizada a partir del numero y tipo de rogativas por cada año y compararlos con el valor medio del siglo.

Se puede comprobar que el IMCS es ligeramente superior a la media secular en el primer periodo, con 6,3 de valor medio, al segundo perıodo, en el que coincide con el de la media secular, es decir, de 5,8. De ese dato se desprende que la intensidad de la seqúıa es ligeramente superior en el primero de ellos, en el que ademas, la media de rogativas por año es tres, frente a las 2,3 del segundo perıodo.

Destacan los años 1607, 1635 y 1677 por el numero de rogativas y por la intensidad del fenomeno, a lo que hay que añadir que se trata de perıodos extremadamente secos que coinciden en el tiempo con otras calamidades o catastrofes muy relacionadas con la falta de agua, la invasion de la langosta y epidemias (peste y viruela). Hay que señalar que la falta de agua no solo causa estragos en las cosechas y las consiguientes hambrunas, sino que a esa desnutricion se suma la falta de higiene, tanto de las personas como de los lugares porque, ademas del volumen de agua disponible, disminuye su calidad.

El año 1607 supone el colofon de una decada extremadamente penosa para los habitantes de la isla debido a la suma de catastrofes que se produce. Comienza con el ataque del pirata holandes Van Der Does, que arrasa la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria en 1599, y continua con la larga lista de perdidas humanas provocada por la epidemia de peste de principios de siglo (1601-1606). Ademas, es posible la existencia de una plaga de langostas durante estas mismas fechas, pues en la isla de Tenerife se estaba “echando a suertes” el santo al cual realizar rogativas por este motivo (Millares, 1870). Durante ese a˜no se registra un total de seis rogativas “pro lluvia”, dos de nivel uno (NI), tres de nivel dos (NII) y una de nivel tres (NIII), de lo que resulta un valor de IMCS de 11.

El año 1635 comienza seco, pues es febrero cuando se registra la primera de las cinco rogativas “pro lluvia” del año y finaliza con una plaga de langosta que empeora notablemente la crisis que atraviesa el campo insular. En este caso aparecen cuatro rogativas de nivel dos (NII) y una de nivel tres (NIII) y el valor del IMCS coincide con el del a˜no anteriormente citado (valor 11).

El tercer pico, y maximo de seqúıa del siglo, tuvo lugar en 1677. Precedio a la plaga de langostas de 1676 y coincidio con una grave epidemia de viruela de gran calado social. El numero de rogativas ascendio a seis, siendo cuatro de ellas de nivel dos (NII) y el resto del nivel tres (NIII), lo que provoca el aumento del IMCS a un valor de 14, el mas elevado del siglo. Con el objeto de ambientar la situacion vivida en el a˜no mas seco del siglo se procede a realizar un breve relato de la secuencia de sucesos acaecidos y de rogativas solicitadas.

En marzo de 1676, los Corregidores envıan al Cabildo Catedralicio un escrito en el que dan cuenta de los estragos que esta causando a algunas localidades del ++Sur de la isla una plaga de langosta, por lo que dicha autoridad eclesiastica acuerda librar algunas cantidades para sufragar los gastos de los que estan participando en su extincion. En ese mismo mes, los labradores de la ciudad solicitan al Cabildo traer a la Virgen del Pino (rogativa de nivel tres) por el mismo motivo. En cambio se decide, por parte del Cabildo, la realizacion de rogativas de Nivel II en la ciudad. Al año siguiente, en 1677, la necesidad de agua y una epidemia de viruela, motivaron que los Caballeros Regidores solicitaran al Cabildo traer, en procesion general, al Santo Cristo de la Vera Cruz del Convento de San Agustın a la Catedral (Nivel II). En cambio, en esta ocasion, el Cabildo estimo conveniente proceder al desplazamiento de las imagenes de los pueblos y de la patrona insular, las cuales entran en la ciudad el 28 de febrero, permaneciendo hasta el 14 de marzo.

La persistente seqúıa motivo nuevas peticiones de rogativas, esta vez, de los agricultores de la ciudad. El Cabildo accede a realizarlas, estableciendo que el miercoles 24 de marzo de 1677 se haga plegaria todos los días, y el domingo se descubra a Nuestro Señor Sacramentado antes de prima, en procesion claustral. Hay que señalar que las rogativas por salud continuaron realizandose, destacando la convocatoria de tres procesiones mas segun consta en acuerdo del Cabildo el dıa 29 de marzo de 1677. Los años con índices inferiores a la media (valores en torno a 2 y 3) son mas abundantes en el segundo perıodo seco, mientras que los valores proximos a la media (entre 5 y 7) son mucho mas frecuentes en el primero. Esto corrobora la idea de la mayor intensidad y persistencia de la seqúıa en el primer perıodo señalado.

Atendiendo a las fechas en las que se solicita la realizacion de rogativas, se ha elaborado la tabla 2, con el objeto de conocer la duracion aproximada de cada uno de los episodios secos registrados. Insistimos en que se trata de una mera aproximacion, porque se sabe que el estudio de la seqúıa presenta como rasgo mas caracterıstico la dificultad de su datacion exacta. Ademas la fuente consultada no aporta informacion precisa al respecto, pues solo en una ocasion se menciona la celebracion de una rogativa de accion de gracias por la lluvia enviada (enero de 1675), rogativa que podrıa marcar el fin de esa seqúıa. Y, porultimo, otra dificultad a˜nadida deriva de la inexistencia de un correlato directo o de una relacion directa entre el fin de la seqúıa meteorologica y el de cualquier otro tipo (hidrologica, agrologica, etc..).

La forma de proceder es la siguiente: la fecha de la rogativa, que como se ha dicho suele ser en marzo, nos remonta a los posibles meses lluviosos que le anteceden y, ante la ausencia de rogativas de cualquier signo (“pro lluvias” o “de accion de gracias”) posteriores a las de peticion, se considera finalizado el episodio seco analizado.

Las rogativas se suelen pedir cuando no se ven cumplidas las expectativas de lluvia de los meses con mayores registros, que en Canarias coinciden con los meses de finales del otoño e invierno. La mayorıa se solicitan en marzo y, en menor medida, en febrero y octubre. Y ademas, en esta tabla puede apreciarse (sombreado claro) como a la seqúıa estacional o estival se le suma la seqúıa coyuntural, por lo que al deficit de la primera se le puede achacar que prolongue o agrave los efectos de una primavera seca o que sea el inicio de un otoño e invierno, mas secos de lo habitual.

Una de las secuencias mas largas e intensas del siglo es la que tuvo lugar entre 1619 y 1621. El 5 de marzo de 1620, el Cabildo acuerda trasladar a la capital de la isla a la Virgen del Pino junto a San Juan y a Santa Brıgida, por la falta de agua. Se trata de una rogativa de orden tres (NIII), lo que nos hace pensar que se trata de un episodio seco que puede prolongarse retrocediendo en el tiempo, al menos hasta el verano del a˜no 1619. Sin embargo, ante la persistencia de la seqúıa, el 10 de marzo, el Obispo propone la realizacion de actos de penitencia los cuales se realizaron tal y como se indico en la secuencia metodologica. Meses mas tarde, en febrero de 1621, una nueva peticion de los labradores solicitando al Cabildo la realizacion de las misas del agua (NI), hace suponer que la seqúıa continuara durante todo este tiempo. Posteriormente, el 8 de marzo, una
nueva peticion de los labradores fue tratada por el Cabildo. Solicitaban que se trajera a la ciudad a la Virgen del Pino, y se hiciera procesion general con esta imagen y el Cristo de la Vera Cruz. Esta vez, el Cabildo no accedio a traer la imagen de Teror, acordando la realizacion de tres procesiones por la ciudad: la primera a San Justo y Pastor, la segunda a la ermita de Los Remedios y la tercera a la Vera Cruz, trasladando estaultima imagen a la iglesia catedral, tambien en procesion general.

Por último, el perıodo temporal comprendido entre 1672 y 1677, aparentemente el mas largo de todo el siglo presenta la alternancia de años con rogativas del nivel mas elevado (NIII), con años sin rogativas. Ello puede hacer pensar que las posibles precipitaciones registradas en los años intermedios no fueran en ningun caso suficientes para subsanar el deficit hıdrico acumulado en los años anteriores. Prueba de lo expuesto es que se celebran rogativas en accion de gracias por la lluvia caída en febrero 1675, y justo un año mas tarde se vuelven a celebrar rogativas de los niveles dos y tres (NII y NIII).

4. CONCLUSIONES

Las actas capitulares constituyen una buena fuente de informacion para conseguir uno de los objetivos previstos en este trabajo, la realizacion de una serie de secuencias de indigencia pluviometrica en un perıodo sin datos instrumentales. Sin embargo, a nuestro juicio, resulta ser insuficiente a la hora de datar la duracion exacta de los episodios secos. En Gran Canaria, en el siglo XVII se han podido identificar dos grandes perıodos secos y tres años en los que la intensidad de la seqúıa sobrepasa ampliamente el valor medio delIndice Medio Ponderado de Seqúıa del siglo. Por ultimo, cabe señalar que esos episodios de extremo deficit hıdrico coinciden con otras catastrofes muy relacionadas: las invasiones de langosta y las epidemias.

5. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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