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Web y foro contra la desertización, el cambio climático y erosión en las Islas Canarias

¡NOS MUDAMOS A NUESTRO NUEVO DOMINIO!

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Desde que en 2004 creáramos esta weblog para ir recogiendo y divulgando contenidos de interés, el Colectivo Ecologista TURCÓN-Ecologistas en Acción ha ido contando con el interés cada vez mayor de la comunidad internauta, no sólo con visitas locales sino de todo el ámbito nacional internacional.

En los últimos tiempos hemos llegado a superar más de 1400 visitas diarias y, conscientes de que TURCÓN puede y debe ofrecer lo mejor a sus usuarios, hemos visto la necesidad de contar con un nuevo sitio capaz de dar a nuestros lectores aquellos contenidos para los que actual sitio se veía limitado: contenidos no limitados por número de imágenes, audios, vídeos, documentos, fotografías de nuestras caminantas, encuestas sobre los más diversos asuntos, foros sobre los más variados temas, etc.

Por ello, TURCÓN-Ecologistas en Acción adquirió un nuevo servidor informático y, en los últimos meses, miembros y colaboradores de nuestro Colectivo ha estado trabajando de firme para configurarlo y ponerlo en funcionamiento utilizando diversos entornos y herramientas libres bajo licencia GNU/GPL. Fruto de este esfuerzo es el nuevo dominio que les ofrecemos y que les invitamos a visitar a partir de ahora y en el que podrán encontrar, no sólo lo que venían consultando hasta ahora, sino muchos y más diversos contenidos que irán aumentando y diversificándose con el tiempo.

Gracias por el apoyo de tod@s y les invitamos a continuar con nosotr@s en
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Hipótesis científica ´en pañales´

Hipótesis científica ´en pañales´

María Jesús Hernández

La Provincia, 13/8/2006

La propuesta del Premio Nobel de Química Paul Crutzen de lanzar cañonazos de azufre a la estratosfera para reducir, por efecto reflector, el calentamiento global de la tierra es, a juicio del director del Departamento de Física de la ULPGC, Pedro Sancho, especialista en Física de la Atmósfera y Contaminación Ambiental, un proyecto peligroso por cuanto se desconocen sus consecuencias y no existe capacidad de marcha atrás.

"No estamos ante un proyecto nuevo, esta idea surgió hace 30 años por parte de un científico ruso. La Química de la Atmósfera está poco estudiada y existe el peligro de que hayan efectos colaterales tras lanzar aerosoles de sulfatos a la estratosfera. Otro riesgo es que nos pasemos en las explosiones de cristales de sulfato", afirmó el experto.

Sancho destacó en este sentido la necesidad de ser muy prudentes. "Habría que ir poco a poco, año tras año, y esto llevaría mucho tiempo. Habría que empezar a lanzar pequeñas medidas e ir estudiando sus efectos. Eso sería una solución, pero no definitiva y, de hecho, se lleva pensando 30 años en esto, con lo cual no es algo que se haya inventado este señor", subrayó.

AEROSOLES. En defensa de dicha teoría Pedro Sancho destacó que los aerosoles sulfatos o componentes de azufre pueden jugar un papel importante en la disminución del calentamiento del planeta, "porque los aerosoles contribuyen a disminuir la cantidad de energía solar que llega a la tierra, si no habría más calor aquí abajo. La mayor parte de esas partículas pequeñísimas, entre ellos los aerosoles de azufre, tienen la propiedad de que, o bien, dispersan la radiación procedente del sol, o bien la reflejan otra vez hacia arriba. La idea de lanzarlos a la estratosfera desde la que no pasarían a contaminar la troposfera ni nuestros pulmones, puede ser beneficioso por cuanto refleje hacia el exterior el exceso de energía que nos está sobrando".

No obstante el científico insistió en que "la química de la atmósfera está en pañales y cualquier cosa que se haga hay que hacerla con mucho cuidado, porque si no se puede complicar más la cosa de lo que está y eso no es un experimento sencillo porque se queda por ahí arriba y a ver quién elimina luego todo eso".

INVESTIGACIÓN. Pedro Sancho dirige una de las principales líneas del grupo de investigación de Física de la Atmósfera y Contaminación Medioambiental de la ULPGC, centrada principalmente en el ozono. Comenzó sus investigaciones realizando comparaciones estadísticas entre los datos que aportaban la estación de Izaña, en Tenerife, y la estación de Manua Loa en Hawai para analizar la contaminación de fondo, es decir, aquella que es de origen natural y no causada por el hombre. En este marco se estudia el nivel normal de ozono, analizando las causas de un aumento en determinadas temporadas del año, ya que si este ozono se mezcla en capas inferiores de la atmósfera resulta muy dañino.

El citado grupo colabora desde hace años, con la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria en el control de la contaminación atmosférica. A través de mediciones diarias en muestras de aire se prevé, incluso, los días con mayor contaminación atmosférica.

Un científico propone un método para reducir el calentamiento del planeta

Un científico propone un método para reducir el calentamiento del planeta

La Provincia, 2-8-2006

EFE

El efecto reflector, denominado Albedo y que depende de la cantidad, expresada en porcentaje, de radiación que incide sobre cualquier superficie y que se pierde, ya tiene lugar en la atmósfera porque "el aire no es limpio, zumban partículas en la atmósfera", explica el químico al diario vienés "Der Standard" de hoy.

Recuerda que la contaminación del aire también enfría el planeta porque "las partículas reflectan una parte de los rayos solares", con lo cual existe el siguiente dilema: "Si limpiamos el aire la Tierra se calentaría. Yo quiero desplazar esto a la estratosfera".

La propuesta del científico es recurrir al azufre y lanzar, por ejemplo con cañones, sulfuro de hidrógeno. Por oxidación, se forma dióxido de azufre, del cual, a su vez, también por oxidación, se forman partículas de ácido sulfúrico. Crutzen, de 72 años, destaca que el primero en tener la idea de llevar partículas reflectoras a la estratosfera para reducir la radiación solar fue el ruso Michael Budikow en la década de los 70. La ventaja de un método así es que se puede tener un modelo natural para observar su efecto cuando un volcán entra en erupción, puesto que también lanza azufre a la estratosfera.

"Después de la erupción del Pinatubo (Filipinas) en 1991, la temperatura global descendió medio grado durante dos años y medio", recuerda. Según los cálculos del químico, el coste del experimento sería elevado, pues oscilaría entre los 25.000 y los 50.000 millones de dólares al año, pero se justificaría porque "cuando el nivel del mar crezca varios metros, las pérdidas pueden sumar billones", sentencia.

Crutzen, acuñador del término "invierno nuclear" (consecuencias tras una teórica guerra nuclear), recibió el premio Nobel de química en 1995 por su trabajo sobre el ozono en la estratosfera y actualmente está en Austria como científico invitado por el Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA), con sede en Laxenburg, 16 kilómetros al sur de Viena.

Un físico afirma que Canarias tendrá el clima de Cabo Verde

Un físico afirma que Canarias tendrá el clima de Cabo Verde

Canarias7, 29-7-2006

EFE. San Sebastián de La Gomera

"Canarias tendrá el clima de Cabo Verde", es la predicción para el futuro del Archipiélago que realiza Pedro Sancho, Catedrático de Física Aplicada de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria y encargado de la conferencia sobre "Componentes físicos del cambio climático", enmarcada en los cursos de la Universidad de Verano de La Gomera.

Según informó la universidad, el profesor asegura que "el clima de canarias es especial por la acción de los alisios, las perturbaciones atlánticas y el sustrato oceánico" y añade que como se modifique alguno de estos elementos "tendremos problemas".

"Sería posible que el anticiclón de las Azores se desplazara hacia el este y entonces nos llegaría el tiempo del Sahara. Canarias tendrá el clima de Cabo Verde", asegura Sancho. Considera que el verdadero problema no es el cambio climático por sí mismo, sino que lo peor "es el aumento demográfico y si seguimos con el mismo modelo de desarrollo sostenible destruiremos todo el medio ambiente". El catedrático de física manifiesta no creer en las predicciones, ni en los sistemas numéricos en cuanto al cambio climático que tendrá la tierra.

"Sólo hace 60 años, después de la Segunda Guerra Mundial, que somos capaces de predecir el tiempo y la fiabilidad no es mucha, tan sólo tres días. En la NASA, por ejemplo, toman como referencia estos tres días, pero no se fían de los dos últimos". Señala el profesor.

La mayoría de los pozos del sureste de Gran Canaria están contaminados por el agua del mar, según un estudio del Cabildo

La mayoría de los pozos del sureste de Gran Canaria están contaminados por el agua del mar, según un estudio del Cabildo

Antonio Quintana

La Provincia, 21-7-2006

"La mayoría de los pozos de la comarca del Sureste está contaminada por el agua del mar". Así lo afirmó el consejero insular de Agua del Cabildo, José Jiménez, después de la presentación del estudio hidrogeológico del Sureste, hecho por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) a propuesta del Cabildo de Gran Canaria, que pretende mejorar el modelo de gestión para proteger, mejorar y restaurar los acuíferos de la comarca.

Jiménez indicó que los más de 200 pozos que están a menos de seis kilómetros de la costa han sido afectados por las aguas marinas. Ahora, una vez se tengan las conclusiones del estudio de IGME, a finales de septiembre, se plantearán una serie de medidas para conservar y potenciar el gran embalse subterráneo del Sureste. Al respecto, el director de IGME, José Pedro Calvo, apuntó que "las reservas de agua del Sureste son suficientes, básicamente, por lo que no hay preocupación por el agua en el futuro".

En el mismo sentido, se expresó el consejero insular de Aguas, quien dijo que la comarca se surte en un 50% de las presas y de los pozos, y la otra mitad de agua desalada y depurada. Jiménez apostó por recuperar lo que se ha echado a perder en el último medio siglo. Al respecto, advirtió que "tendremos que usar sin poner en riesgo las posibilidades de futuro, evitando lo que pasó en los años 50 por dar agua a las plataneras".

El Tribunal Supremo de EE UU decidirá si Bush debe regular las emisiones de CO2

El Tribunal Supremo de EE UU decidirá si Bush debe regular las emisiones de CO2

27 jun (Noticias 24 horas)

El Tribunal Supremo de EE UU decidirá si Bush debe regular las emisiones de CO2. Esto es fruto de una demanda interpuesta por doce estados del país y varias ciudades y organizaciones.

David Bookbinder, abogado del Sierra Club consultado por AP, considera fundamental esta decisión, ya que “determinará si la Agencia de Protección Ambiental (EPA) debe regular los gases de efecto invernadero de coches y las emisiones de CO2 de las centrales eléctricas”. También añadió que una decisión favorable a la Administración Bush puede poner en peligro los planes de California y diez estados más de imponer reducciones de emisiones de los vehículos a motor.

Mientras que el Gobierno no ha hecho comentario alguno al respecto, los grupos defensores de empresas petroleras y gasistas se defienden argumentando que no consideran el dióxido de carbono un contaminante, el mismo argumento empleado por el Ejecutivo de George Bush.

La EPA emitió una conclusión en 2003 por la que se negaba a regular las emisiones de dióxido de carbono al considerar que no tiene autoridad para ello bajo la Ley de Aire Limpio, en contra de la opinión expresada años antes bajo el Gobierno de Bill Clinton. En el caso que se va a tener en cuenta ahora, los demandantes estiman que “recae en el núcleo de las responsabilidades estatutarias de la EPA abordar el problema medioambiental más apremiante del momento”.

Desertificación en España: una perspectiva crítica

Desertificación en España: una perspectiva crítica

Julia Martínez y Miguel Ángel Esteve
Docentes de la Universidad de Murcia
Miembros de Ecologistas en Acción Murcia

La desertificación es un proceso de degradación del suelo, agua, vegetación y otros recursos que en España es debido, sobretodo, a la erosión hídrica, la cual a su vez se debe en buena parte a la secular destrucción de la vegetación. El único remedio definitivo es la reconstrucción de la cubierta vegetal protectora.

Erosión y desertificación son dos palabras mágicas porque conectan con sentimientos colectivos profundos, tales como abandono, desolación y muerte, y son un ejemplo de los problemas ambientales acerca de los cuales parece no haber grandes disidencias, ni entre los ciudadanos ni entre las diferentes instituciones públicas, los investigadores y las voces ambientalistas. Este aparente consenso está favorecido por una serie de tópicos, es decir, de ideas fácilmente aceptadas desde el principio por su poder explicativo, prácticamente no cuestionadas y con grandes dosis de inercia frente a su posible reemplazo.

La siguiente reflexión se enfoca a partir del análisis del discurso más generalizado en torno a la desertificación, cuyo planteamiento podría ser el siguiente: “La desertificación es un proceso de degradación del suelo, agua, vegetación y otros recursos que en España es debido, sobretodo, a la erosión hídrica, la cual a su vez se debe en buena parte a la secular destrucción de la vegetación. El único remedio definitivo es la reconstrucción de la cubierta vegetal protectora”. Esta conexión de ideas ofrece una vía a su discusión ordenada.

Desertificación, degradación del suelo y erosión

En 1991 el PNUMA definió la desertificación como “La degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas debido a un impacto humano negativo”. Este concepto resulta muy vago y amplio, ya que en principio debe considerar cualquier tipo de degradación de la tierra incluyendo procesos tan variados como la salinización, la calidad paisajística, la banalización de ecosistemas, los impactos generados por las actividades extractivas, la contaminación de suelos, etc. Sin embargo, al menos en España, en la práctica usualmente sólo se asocia con unos pocos procesos concretos como la salinización y sobre todo la erosión del suelo, sin que ello implique necesariamente que tales procesos son los principales o más relevantes procesos de degradación existentes en un territorio dado.

La utilización del término desertificación como expresión de los distintos procesos de degradación posee, además, diversos efectos contraproducentes. En primer lugar, se trata de una definición que no aporta nada nuevo ni es útil, ya que puede referirse a procesos demasiado diferentes. Resulta al menos confuso aludir con un mismo término a la diversidad de procesos y problemas de degradación existentes en cada lugar. La utilidad del concepto de desertificación ha sido cuestionada también en otros contextos territoriales (1, 2, 3, 4), por su amplia y vaga definición.

En segundo lugar, al asimilar desertificación con degradación, se fortalecen las connotaciones negativas que injustificadamente recibe otro término próximo: el de desierto, connotaciones negativas profundamente arraigadas en la opinión pública y en buena parte del ámbito técnico. Así, las áreas desérticas y zonas áridas, las cuales se definen en términos estrictamente climáticos, son consideradas como zonas degradadas, por lo que son receptoras de todo tipo de infraestructuras, polígonos industriales, vertidos y acumulaciones de residuos sin que ello genere una preocupación especial. Estas zonas están sufriendo por ello una alarmante pérdida de calidad paisajística y ambiental, especialmente en los saladares y zonas esteparias.

Erosión del suelo en España

La erosión se define generalmente como el arranque, transporte y sedimentación de materiales, aunque en ámbitos no científicos se tiende a asociar la erosión sólo con el arranque de materiales y no con los procesos de sedimentación. En España la desertificación se ha asociado principalmente con la erosión, especialmente con la erosión en el medio natural. Esta identificación, todavía activa en muchos ámbitos, no puede seguir sustentándose ni desde un punto de vista científico ni desde el punto de vista de las implicaciones socio-económicas que suelen asociarse a los procesos de desertificación. Un número creciente de trabajos de investigación muestran que la mayoría de las tasas de erosión que se habían estimado en medios naturales y semi-naturales en España, y todavía en uso, están considerablemente sobrestimadas por diversas razones metodológicas:

1 En primer lugar, en España se ha utilizado de forma generalizada la ecuación USLE, con algunas modificaciones, para estimar las tasas de erosión a gran escala espacial. Esto es inadecuado porque dicha ecuación fue diseñada para pequeñas parcelas agrícolas (con una longitud de decenas de metros) y fuera de dicho contexto (pequeña escala, uso agrícola), da lugar a importantes sobrestimas (5, 2). En una revisión sobre tasas de erosión en Murcia, que habitualmente se considera un territorio especialmente vulnerable frente a la erosión y la desertificación, y tras analizar 316 trabajos de investigación (6), se ha evidenciado que la USLE y métodos similares dan lugar a tasas de erosión entre 10 y 60 veces mayores que los obtenidos con medidas.

Esto ha jugado un papel esencial en la justificación técnica de la pasada política forestal española, que consideraba que el matorral, especialmente en áreas como el Sureste Ibérico, sufría altas tasas de erosión que habían de atajarse a través de correcciones hidrológicas y repoblaciones forestales. Las tasas de erosión estimadas con la USLE y métodos similares constituyen todavía la base de la cartografía temática y de los instrumentos técnicos aplicados en España por las administraciones (como el Plan Forestal de la Comunidad Valenciana y el Plan de Acción Nacional para Combatir la Desertificación).

2 La USLE subestima el papel del matorral y de la vegetación con poca cobertura, propia de las zonas áridas, en el control de los procesos de erosión. Las mediciones en parcelas experimentales en Murcia sobre matorrales abiertos y vegetación de zonas áridas arrojan tasas de erosión ente 0,1 y 1 toneladas por hectárea y año, con un máximo de 3 toneladas por hectárea y año encontrado sobre margas (6, 7, 8).

3 Debido a los complejos factores de control y a los procesos de sedimentación y redistribución de materiales, las tasas de erosión dependen estrechamente de la escala espacial (9, 10, 11), de forma que disminuyen de forma espectacular cuando se pasa de una escala de metros cuadrados a kilómetros cuadrados o cuencas enteras.

4 Las tasas altas de erosión en medios no agrícolas en España se restringen a zonas muy limitadas, como los badlands, generados por activos procesos geomorfológicos (12) y que constituyen paisajes especiales con un alto valor científico y ecológico y que mantienen hábitats de gran interés, todo lo cual se ha empezado a reconocer con la declaración de algunos de ellos como espacio protegido. Es el caso del Parque Natural Desierto de Tabernas (Almería), propuesto como Parque Nacional, y del Paisaje Protegido Barrancos de Gebas (Murcia).

En España los principales problemas de erosión del suelo se localizan en zonas agrícolas marginales sobre materiales sueltos y altas pendientes, áreas donde los subsidios de la PAC han promovido la expansión de olivos y almendros. La otra fuente de problemas de erosión en sistemas agrarios deriva de la proliferación de invernaderos en las sierras costeras y áreas de elevada pendiente en Murcia y Almería. La construcción de estos invernaderos, que en ocasiones ocupan extensiones muy grandes en las faldas de las sierras costeras, requiere grandes movimientos de tierra, similares a veces a los requeridos por las canteras. A pesar de ello cual, estos procesos no están considerados en los planes nacionales de lucha contra la erosión, como el Plan de Acción Nacional para Combatir la Desertificación y el Plan Nacional de Acciones Prioritarias de Restauración Hidrológico-Forestal y Control de la Erosión.

No obstante, y al menos en España, el proceso que realmente está causando mayor pérdida irreparable de suelo fértil, como recurso natural no renovable, no es la erosión sino la urbanización y ocupación de los valles fluviales de regadío tradicional y otros suelos de alto valor agrícola con edificaciones, carreteras y otras infraestructuras. Ya en 1992 el país europeo más afectado era España, que era a la vez el país con menor proporción de suelos de alto valor agrícola y el país en el que la pérdida anual por urbanización de este tipo de suelos de alta calidad era mayor (13). En la actualidad asistimos a una grave aceleración de este preocupante proceso, al calor de una especulación urbanística generalizada. Constituye una paradoja la aparente preocupación en torno a la erosión en áreas de baja calidad agrícola, como las zonas de margas, cuando los suelos realmente fértiles de los valles agrícolas están desapareciendo irreversiblemente bajo la urbanización y ocupación por distintas infraestructuras, sin que ello suscite una especial preocupación.

Mitos en torno a la vegetación y acción humana en zonas áridas

Asociar zonas áridas con la secular destrucción de la cubierta vegetal se basa en ideas simplistas y frecuentemente erróneas. En zonas áridas como el Sureste Ibérico, el equilibrio dinámico clima-vegetación impide la existencia de un estrato arbóreo. De hecho, buena parte de las comunidades vegetales de estas zonas, aunque de bajo porte, presentan un grado de conservación y de madurez mucho mayor que el encontrado en otras zonas con mayores precipitaciones y estratos arbóreos. Y es que la aguda escasez de recursos hídricos ha mantenido estas zonas, hasta época reciente, muy alejada de los procesos productivos y de una intensa intervención y explotación humana.

Tales ideas simplistas refuerzan la creencia errónea -y profundamente negativa para la conservación de la biodiversidad de las zonas áridas- de que la acción secular del hombre ha deforestado el territorio carente de bosque y que en este territorio la erosión actúa sin control. Esta imagen simplista y falsa ha contribuido a una escasa valoración en los círculos técnicos de la vegetación de zonas áridas (14), lo que viene creando dificultades para una conservación efectiva de estos ecosistemas. Estos tópicos han justificado una nefasta política forestal, que ha constituido un claro factor de degradación de la biodiversidad de las zonas áridas, al suponer la eliminación o una grave afección a comunidades de gran valor ecológico y naturalístico, cuya excepcional importancia se ha puesto de manifiesto con el inventario de hábitats de interés comunitario y prioritario para la Unión Europea y con las propuestas de LIC para la red Natura-2000 (15, 16). Pese a ello, las actuaciones hidrológico-forestales todavía se incluyen en la Estrategia Forestal Nacional como un instrumento importante para combatir la desertificación.

Desertificación en España: un problema de gestión insostenible del agua

El crecimiento descontrolado del regadío en el Sureste Ibérico, al que recientemente se ha unido la proliferación urbanística, está generando una intensiva explotación de los acuíferos sin precedentes. El regadío en la cuenca del Segura consumía ya en 1995 el 225% de los recursos renovables (17), lo que supone la mayor presión sobre los sistemas naturales de todos los países mediterráneos europeos (18). Este consumo muy por encima de los recursos disponibles se sustenta en una generalizada sobreexplotación de los acuíferos.

La sobreexplotación de toda la cuenca entre 1983 y 1995 ha crecido a un ritmo exponencial, con una tasa de crecimiento del 15,3 % anual, lo que implica que el volumen de sobreexplotación de los acuíferos se duplicó cada 4,5 años. Las consecuencias ambientales y sociales de esta sobreexplotación incluyen el descenso de los niveles piezométricos, la progresiva salinización de muchos acuíferos, la desaparición de numerosas fuentes y manantiales, la degradación de diversos humedales, incluidas surgencias dentro del propio río, el agotamiento de las aguas de reserva y la degradación del paisaje y pérdida del valor escénico de manantiales y humedales. En áreas costeras de la cuenca como Mazarrón y Águilas, la sobreexplotación de acuíferos ha ocasionado la pérdida del 85% de los caudales de manantiales existentes en 1916.

Este proceso de agotamiento de acuíferos, destrucción de humedales y gestión insostenible del agua es el proceso que en España más se ajusta al síndrome de desertificación, en tanto que pérdida irreversible de la productividad natural de los sistemas, y al que deberían hacer frente los planes nacionales de lucha contra la desertificación.

Referencias
1. THOMAS, D. AND MIDDLETON, N. 1994. Desertification: exploding the myth. Wiley, Chichester.
2. STROOSNIJDER, L. 2000. Land use planning for mitigating desertification in Europe. In: G. ENNE, CH. ZANOLLA AND D. PETER (eds.) Desertification in Europe: mitigation strategies, land-use planning. Proceedings of the advanced study course held in Sardinia, 1999. Directorate-General for Research. European Commision, Brussels. pp. 155-183.
3. DAHLBERG, A.C. 2000. Interpretations of environmental change and diversity: a critical approach to indications of degradation - The case of Kalakamate, Northeast Botswana. Land Degradation & Development 11: 549-562.
4. WARREN, A. 2002. Land degradation is contextual. Land Degradation & Development 13: 449-459.
5. BOER, M. 1996. Geographical Information System-based application of the Desertification Response Unit concept at the Hillslope scale. In: BRAND, C. AND THORNES J. (eds). 1996. Mediterranean Desertification and Land Use. Wiley. Chichester. 471-492.
6. ROMERO-DÍAZ, M.A. 2002. La erosión en la Región de Murcia. Universidad de Murcia. Servicio de Publicaciones, Murcia.
7. CASTILLO, V.; MARTÍNEZ-MENA, M. AND ALBALADEJO, J. 1997. Runoff and soil loss response to vegetation removal in a semiarid environment. Soil Science Society of America Journal 61: 1116-1121.
8. MARTÍNEZ-MENA, M.; CASTILLO, V.; ALBALADEJO, J. 2001. Hydrological and erosional response to natural rainfall in a degraded semiarid area of south-east Spain. Hydrological Processes 15: 557-571.
9. CERDÁ, A. 1997. The effect of patchy distribution of Stipa tenacissima L. on runoff and erosion. Journal of Arid Environments 36: 37-51.
10. PUIGDEFÁBREGAS, J; SOLE, A.; GUTIÉRREZ, L.; DEL BARRIO, G.; BOER, M. 1999. Scales and processes of water and sediment redistribution in drylands: results from the Rambla Honda field site in Southeast Spain. Earth-Science Reviews 48: 39-70.
11. CANTÓN, Y.; DOMINGO, F.; SOLÉ-BENET, A.; PUIGDEFÁBREGAS, J. 2001. Hydrological and erosion response of a badlands system in semiarid SE Spain. Journal of Hydrology 252: 65-84.
12. CALVO-CASES, A.; HARVEY, A.M.; PAYA-SERRANO, J. 1991. Process interactions and badland development in SE Spain. In: Soil Erosion Studies in Spain. Geoforma Ediciones: Logroño. 75-90.
13. COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS 1992. Programa Comunitario de Política y Actuación en materia de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. COM(92) 23 FINAL. Instituto de Investigaciones Ecológicas. Madrid.
14. ESTEVE, MA.; FERRER, D.; RAMÍREZ DÍAZ, L.; CALVO, J.F.; SUÁREZ ALONSO, M.L.; VIDAL-ABARCA, M.R. 1990. Restauración de la vegetación en ecosistemas áridos y semiáridos: algunas reflexiones ecológicas. Ecología, Fuera de Serie: 1: 497-510.
15. BARAZA, F. 1999. Los hábitats comunitarios en la Región de Murcia. Consejería de Agricultura, Agua y Medio Ambiente. Murcia.
16. ESTEVE, M.A. AND CALVO, J.F. 2000. Conservación de la naturaleza y biodiversidad en la Región de Murcia, in J.F. Calvo, M.A. Esteve y F. López (coords.): Biodiversidad. Contribución a su conocimiento y conservación en la Región de Murcia. Servicio Publicaciones Universidad de Murcia. Murcia. 193-214.
17. MARTÍNEZ FERNÁNDEZ Y ESTEVE SELMA, 2002 Agua, regadío y sostenibilidad en el Sudeste Ibérico. Editorial Bakeaz. Bilbao.
18. INSTITUTE FOR PROSPECTIVE TECHNOLOGICAL STUDIES 1997. Towards a sustainable/strategic management of water resources: evaluation of present policies and orientations for the future. European Commission. General Directorate XVI. Institute For Prospective Technological Studies. Joint Research Centre. Technnical Report. Brussels.

WWF/Adena lanza una serie de recomendaciones para hacer frente al calor sin “calentar” más el Planeta

WWF/Adena lanza una serie de recomendaciones para hacer frente al calor sin “calentar” más el Planeta

Evangelina Nucete

30 jun (WWF/Adena)

En España tres millones los hogares cuentan en la actualidad con aire acondicionado, lo que significa que el 20% de las familias españolas dispone al menos de uno de estos equipamientos. En el sector servicios (oficinas, comercios, restaurantes, hoteles, centros educativos...) el parque de refrigeración también sigue aumentando a pasos agigantados, hasta el punto de ser el sector que concentra la mayor demanda de energía destinada a refrigeración.

El uso generalizado y, en muchas ocasiones, abusivo del aire acondicionado, con el que se alcanzan a veces temperaturas casi invernales en pleno verano, está contribuyendo a agravar el problema del cambio climático. Estos aparatos demandan un elevado consumo de electricidad, cuya generación depende de la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas natural. De este modo, al aumentar el número de aparatos conectados a la red se está inyectando de forma paralela una mayor cantidad de CO2 a la atmósfera, principal gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento terrestre.

Evangelina Nucete, del Programa de Cambio Climático de WWF/Adena, afirma que “se puede hacer frente al calor sin necesidad de utilizar el aire acondicionado, ya que existen otras alternativas más sencillas con las que podemos sentirnos cómodos en verano sin necesidad de consumir tanta energía, y que deberían tenerse en cuenta mucho antes de acudir a una tienda a por uno de estos aparatos”.

Por ejemplo, la utilización de protecciones solares como toldos, persianas o voladizos es la solución más sencilla para regular la cantidad de radiación que entra en una vivienda. Introduciendo mejoras en el aislamiento del edificio podemos disminuir entre un 25% y un 35% nuestras necesidades de refrigeración y de calefacción. Esta cifra podría llegar al 80% si el edificio dispusiera de un buen diseño bioclimático en el que se tuvieran en cuenta aspectos como la ubicación geográfica, la orientación, color o la forma del edificio. Y, en muchos casos, mover el aire de una habitación con un ventilador puede ser más que suficiente para tener una sensación agradable de confort.

“En aquellos casos en los que no haya más remedio que recurrir al aire acondicionado, tendremos que asegurarnos de que nuestro equipo tenga una potencia de refrigeración adecuada a nuestras necesidades, que sea de clase energética A y que tenga sistema Inverter, con el que se puede ahorrar hasta un 50% en el consumo de energía”, señala Evangelina Nucete. “La temperatura del aire acondicionado debe estar programada entre 24º y 26º C y nunca por debajo de 22º C, para no derrochar energía y prevenir posibles resfriados”.
Es necesario moderar el consumo del aire acondicionado y usarlo sólo cuando sea estrictamente necesario, con el fin de reducir nuestro impacto sobre el cambio climático asociado al consumo de energía.

Aguirre busca agua en Israel

Aguirre busca agua en Israel

SOLEDAD ALCAIDE

El País, 28-06-2006

Exprimir las nubes para que llueva más es un sueño ya alcanzado por Israel. Hace 30 años que este país desarrolla la tecnología para tener más precipitaciones mediante el bombardeo de nubes, pero el sistema sólo lo ponen en práctica, según los técnicos israelíes, Estados Unidos, China y México, además de su país. La Comunidad ha iniciado conversaciones con las autoridades israelíes para aplicar esta tecnología. Así lo anunció ayer la presidenta regional, Esperanza Aguirre, que, con una delegación del Canal de Isabel II, está de viaje oficial por Israel. Esa tecnología fue descartada en Canarias ya hace 14 años por provocar inundaciones.

Tras un encuentro en Tel Aviv con Simon Tal, el alto comisionado para el Agua -la autoridad israelí que gestiona el agua-, la presidenta explicó que sus técnicos están ultimando la compra de la nueva tecnología, para lo que sólo falta cerrar plazos en una reunión el próximo otoño con los responsables de Mekorot, la empresa pública del agua, muy similar al Canal.

Para provocar la lluvia, según explicó el vicepresidente del Canal, Ildefonso de Miguel, el primer ingrediente es encontrar la nube adecuada. No basta cualquiera, sino aquellas que sean ya portadoras de agua, puesto que el sistema no garantiza que salga lluvia de la nada, sino que permite incrementar las precipitaciones existentes hasta el 18%. "Este sistema permitiría provocar la lluvia sobre un embalse, lo que sería la mejor forma de garantizar su uso".

El satélite

La nube adecuada se localiza a través del satélite, pues no sólo tiene que estar cargada, sino que es necesario escoger aquella que se dirija hacia el lugar más conveniente para que llueva. De ahí que Ildefonso de Miguel asegurara ayer que es "como ir a cazar nubes". Según los técnicos israelíes, la zona de actividad de la nube tiene que estar muy acotada, porque si no, se aplicaría la técnica sobre las que luego van a descargar a lugares donde no se puede recuperar el agua.

La mejor elección se hace a través de modelos matemáticos, que permiten saber la evolución de las nubes, su trayectoria, y si caerán en el lugar adecuado. Israel ya dispone de modelos estadísticos que permiten hacer una mejor elección, según De Miguel.

Israel elige sus nubes de entre las que se mueven hacua el mar de Galilea, que es donde acumula el agua para el abastecimiento del país, con una capacidad de 4.500 hectómetros cúbicos. Según De Miguel, la Comunidad tiene la intención de utilizar las nubes que vayan hasta el pantano de El Atazar, al norte de la región y que, con 450 hectómetros de capacidad, es donde está la mitad de las reservas de la Comunidad, pues Madrid consume unos 900 hectómetros cúbicos, aunque sólo 600 son para uso doméstico.

Es decir, El Atazar a plena capacidad es la décima parte del volumen de agua con la que cuenta Israel, que sólo tiene 900.000 habitantes más que toda la región (seis millones). "Nosotros tenemos la gestión de algunos de los embalses de la región y es ahí donde se aplicaría la técnica, siempre garantizando el caudal ecológico", puntualizó Aguirre.

Hay que disponer de una flota de avionetas bimotor que, una hora antes de la lluvia, se dirige hasta la nube y dispara yoduro de plata. "A través de las corrientes de convección de la nube, el yoduro sube. Entonces, el agua se condensa, pesa y, por la gravedad, cae", explicó el vicepresidente del Canal, que afirmó que este sistema no daña el medio ambiente, porque el yoduro de plata es inocuo.

La tecnología apenas supone un millón de euros anuales, según explicó Esperanza Aguirre. En Israel la desarrolla el Estado a través de Mekorod, que dispone de cuatro avionetas. El Canal de Isabel II no descarta disponer de una flota aérea para ir a cazar nubes.

Israel es un país puntero en la reutilización del agua que consume. Por eso, la Comunidad pretende "copiar" todas las técnicas que resulten económica y ecológicamente viables. Una de las que más han interesado a la delegación es la que permite rellenar los acuíferos. El sistema consiste en utilizar las mismas tuberías que sirven para extraer agua de los pozos subterráneos y que llegan hasta los depósitos, para enchufar agua a presión.

En Israel, los pozos están a una profundidad de unos mil metros, mientras que los de Madrid apenas llegan a 400 o 500 metros, por lo que sería aún más fácil inyectar los excedentes de agua. Además, el sistema permite adelantar años la recuperación de los acuíferos, pues en un año hidrológico se conseguiría lo que en casi un lustro de acción natural.

Pero este sistema no es tan fácil de adaptar como la caza de la nube. "Hay que estudiarlo muy bien, porque el rellenado puede cambiar las características físico-químicas del almacenamiento del agua y su calidad", explicó el gerente del Canal de Isabel II, Ildefonso de Miguel. Sin olvidar que los acuíferos forman parte del ciclo del agua y, por tanto, su rellenado debe contar con la autorización de la Confederación Hidrográfica del Tajo, que depende del Ministerio de Medio Ambiente. "No creo que la ministra se oponga", consideró ayer la presidenta regional, Esperanza Aguirre.

China apaga un enorme incendio con lluvia artificial

China apaga un enorme incendio con lluvia artificial

Cadena Ser, 18-05-2006

Un incendio que arrasó 8.300 hectáreas de bosque en la región autónoma de Mongolia Interior (norte de China) fue apagado gracias a lluvia artificial provocada con bombardeos a las nubes, informó hoy la prensa oficial. Varios cohetes con productos químicos fueron lanzados contra las nubes, causando una reacción al contacto con el vapor de agua y más tarde la caída de una ligera nevada sobre el incendio, detalló la agencia estatal china Xinhua.

Más de 1.400 bomberos y policías participaron en las tareas de extinción del fuego, que se inició el pasado 16 de mayo debido, según las primeras investigaciones, a la caída de uno o varios rayos. La mayor parte de la zona afectada eran bosques de pinos cerca de la ciudad de Hulun Buir, donde vive la minoría étnica de los Ewenki (una de las más pequeñas de China).

Las altas temperaturas de la zona, los fuertes vientos y las gruesas capas de resina de los pinos ayudaron a la propagación de las llamas y dificultaron en gran medida las tareas de extinción, por lo que las autoridades decidieron acudir a la lluvia artificial.

El "bombardeo" de nubes para causar precipitaciones, con cañones o desde aviones, se utiliza ampliamente en China tanto en tiempos de sequía como para intentar ayudar en la extinción de fuegos, aunque no siempre se logran los resultados esperados. En el verano del 2005 se atribuyó al "bombardeo de nubes" las fuertes granizadas que cayeron sobre Pekín y que generaron cuantiosos daños materiales en la ciudad.

La sustancia más utilizada en estas operaciones es yoduro de plata, que al parecer acelera la condensación del vapor de agua en el aire y lo transforma en lluvia. El Comité Organizador de Pekín 2008 (BOCOG) baraja la posibilidad de usar estos métodos dentro de dos años, para garantizar unos Juegos Olímpicos con tiempo soleado.

Más de 1.000 millones de personas están amenazadas por la desertificación en el mundo

Más de 1.000 millones de personas están amenazadas por la desertificación en el mundo

El Mundo, 17/06/2006

MADRID.- En 2006, Año Internacional de Lucha contra la Desertificación, se va a cumplir una década de la entrada en vigor -el 26 de diciembre de 1996- de la Convención de las Naciones Unidas contra la Desertificación. Se estima que más de 250 millones de personas se hallan afectadas por la desertificación y más de 1.000 millones están amenazadas por ella.

Para muchas de las poblaciones empobrecidas la dependencia del suelo y de los cultivos es casi absoluta. Las prácticas agrarias inadecuadas y el manejo agresivo de los bosques y la vegetación provocan la reducción de los recursos hídricos disponibles, dificultando el futuro de estas comunidades, que se basan principalmente en una agricultura de subsistencia.

La organización Intervida ha recordado que la desertificación es un proceso que se debe casi exclusivamente a la acción directa o indirecta del ser humano y sus efectos son desastrosos para el desarrollo de aquellas comunidades que la sufren. Por un lado, las tierras están cada vez más degradadas por los malos usos agrícolas, como la intensificación de los cultivos -que agota la capacidad productiva del terreno- y el uso de plaguicidas y abonos químicos sin implementar medidas de conservación del suelo.

Por otro lado, durante décadas se han venido realizando emisiones de gases de efecto invernadero y se han destruido algunos bosques que podrían haber absorbido parte de estas emisiones. La deforestación y la eliminación de los bosques supone la destrucción de la barrera más eficaz contra la erosión y la degradación de la tierra.

Región degradada

América Latina y el Caribe cuentan con la mayor reserva hidrológica y con las reservas más extensas de tierra cultivable del planeta. Sin embargo, esta región tiene también grandes extensiones de bosques y selvas amenazadas por deforestación y un total de 313 millones de hectáreas afectadas por la desertificación. El 16% de la tierra de esta región está degradada aunque en México y América Central este problema alcanza al 26% de la tierra.

En América Central, como en otras regiones, existe una gran presión sobre el suelo debido a la agricultura de supervivencia y a la agricultura de exportación, relacionadas ambas con una economía muy dependiente por la falta de otros recursos económicos, lo que obliga al uso intensivo del suelo. Países como El Salvador y Guatemala, donde trabaja Intervida, sufren preocupantes procesos de deforestación. De hecho, El Salvador es el segundo país más deforestado de Latinoamérica y más del 50% del territorio nacional está siendo utilizado de forma inadecuada.

La ONG apoya y desarrolla proyectos de mejora de los sistemas agrícolas, impulsando sistemas de cultivo responsable que mejoren la productividad pero que a la vez protejan el suelo, permitan la infiltración del agua de lluvia y hagan compatible el desarrollo económico con el funcionamiento natural del ecosistema.
El uso del agua

En Anantapur, el segundo distrito más árido de la India, el programa de desarrollo integral de la Fundación Vicente Ferrer tiene como uno de sus seis componentes fundamentales la ecología. En esta región india el 80% de la población depende de la agricultura para sobrevivir, pero el proceso de desertificación es un hecho y las sequías son habituales.

La Fundación Vicente Ferrer, a través de su programa de Cuencas Hidrográficas desarrolla medidas encaminadas al máximo aprovechamiento del agua de lluvia y la recarga de acuíferos, la reducción de la erosión y la conservación de la humedad en el suelo, el aumento de la vegetación, la mejora de los sistemas agrícolas y la biodiversidad y el desarrollo de la fruticultura y la ganadería.

En España, el Ministerio de Medio Ambiente y Cruz Roja Española han organizado un acto que tendrá lugar este sábado, en el que darán a conocer la Campaña 'Acercándonos por el Agua'. Se trata de la primera campaña de sensibilización que promueven ambas instituciones y que tiene como objetivo sensibilizar a la población el uso del agua en nuestro país, la sequía y la desertización, así como modificar ciertas actitudes que pueden llegar a ser perjudiciales para el Medio Ambiente y por tanto para nuestra salud.

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Diversas ONG alertan de la influencia humana en la desertización que afecta a 1.250 millones de personas

Diversas ONG alertan de la influencia humana en la desertización que afecta a 1.250 millones de personas

Consumer, 19 de junio de 2006

La organización ecologista Greenpeace ha alertado, ante la celebración del Día Mundial de la Lucha contra la Desertización y la Sequía, sobre la influencia humana en la expansión de este fenómeno, que es además una de las mayores amenazas medio ambientales a escala mundial. Por su parte, la organización Intervida ha cifrado en más de 1.250 millones de personas las amenazadas por la desertización en el mundo (1.000 millones amenazados y 250 millones afectados), alertando de la degradación de la tierra cuando muchas comunidades empobrecidas tienen una dependencia casi absoluta del suelo y de los cultivos.

Así, la sobreexplotación de los recursos hídricos, la tala indiscriminada de bosques, la agricultura intensiva y el pastoreo intensivo, los incendios y la ocupación del suelo para el negocio inmobiliario resultan en gran parte responsables de esta situación, según estas organizaciones.

Greenpeace recordó que España es el país más árido de Europa ya que, según la ONU, un tercio de su superficie sufre una tasa muy elevada de desertificación y un 6% ya se ha degradado de forma irreversible. Las zonas más afectadas por este fenómeno son la vertiente mediterránea y las Islas Canarias.

Las organizaciones ecologistas han reclamado medidas urgentes que impidan seguir perdiendo, cada año, millones de toneladas de suelo arrastrados por el agua y el viento junto con las especies que ahí se albergan como consecuencia del avance de los procesos de desertificación.

China cualificará a personal africano para luchar contra la desertización

China cualificará a personal africano para luchar contra la desertización

Prensa Latina

Beijing, 19 Jun (PL).

China ofrecerá cursos de capacitación a funcionarios y técnicos de países africanos en programas contra la desertización, según informes divulgados hoy por instituciones chinas especializadas en el tema. Fuentes del Instituto de Investigaciones para el Control de la Desertización, con sede en la provincia central china de Gansú, afirmaron que un curso teórico y práctico se iniciará en agosto próximo en la sede de esa entidad.

Con desiertos que incluyen el Sahara, el mayor del mundo, Africa posee las mayores extensiones desérticas del globo. No obstante, China también enfrenta ese fenómeno y según datos anunciados este fin de semana, 18 por ciento de su territorio está desertizado.

Se estima que unas 400 millones de personas están afectadas de alguna manera por esa situación en China. El fenómeno afecta 889 distritos de 30 de las 32 provincias y regiones autónomas del gigante asiático. Asimismo, 173,93 millones de hectáreas del país son arenosas y provocan pérdidas por seis mil 750 millones de dólares. Por su lado, el gobierno municipal de Beijing afirma que la situación del municipio capitalino ha mejorado en ese aspecto.

La desertización de la capital disminuyó en mil 613 hectáreas en los últimos cinco años como resultado de un programa controlado por la Oficina de Horticultura y Reforestación. Además, árboles y hierba sembrados en este territorio han frenado la erosión en unas 50 mil hectáreas de tierra, especialmente la que rodea el río Yongding. Las mismas fuentes indican que ese río, el Chaohe y Wenyu, los principales de la ciudad, solían estar rodeados de tierras desertizadas.

Beijing ha sido afectada por intensas y frecuentes tormentas de arena en los últimos años y las autoridades municipales buscan vías para disminuirlas al máximo con vistas a los Juegos Olímpicos a celebrarse en la ciudad en 2008.

La ONU utilizará los conocimientos de los nómadas africanos para luchar contra la desertización

La ONU utilizará los conocimientos de los nómadas africanos para luchar contra la desertización

Consumer.es

Los conocimientos ancestrales de tribus que habitan en las márgenes de los desiertos africanos son cruciales en las estrategias para frenar el deterioro de esos ecosistemas. Así lo han entendido los responsables de un nuevo programa mundial de Naciones Unidas contra la desertización, que incluye proyectos piloto en nueve países subsaharianos (Botswana, Burkina Faso, Kenia, Mali, Namibia, Níger, Senegal, Sudáfrica y Zimbabwe), pues es en el continente africano donde la desertización se convierte en uno de los problemas ambientales más graves. No en vano, la preservación de la fertilidad de los suelos es clave para lograr la seguridad alimentaria en África, donde varios países sufren el espectro del hambre.

Los expertos pretenden utilizar los conocimientos de los nómadas africanos, que han vivido en las márgenes de los desiertos durante miles de años, para prevenir una mayor degradación de la tierra. "Hasta ahora, no habíamos capitalizado esa experiencia. Ellos saben muy bien cómo conservar parte de la biodiversidad, porque conocen íntimamente la tierra y el ambiente", dijo Saidou Koala, coordinador mundial del proyecto. "El análisis combinará el trabajo de los mejores científicos con las aportaciones de las comunidades locales rurales".

Asentamiento permanente

En el pasado, muchos expertos consideraban primitivas las formas tradicionales de vida, y en consecuencia algunos gobiernos presionaron a las tribus nómadas para que se establecieran en lugares fijos y se modernizaran. Además, la disponibilidad de alimentos estimuló a las tribus a asentarse, pero esto agravó el problema de la deforestación debido a la sobreexplotación de árboles y plantas para obtener leña, forraje y materiales de construcción. Esto es, el abandono del nomadismo y el asentamiento permanente de muchas tribus ha traído la sobreexplotación de recursos, como el agua y la vegetación. El impacto de los asentamientos humanos y del ganado endureció y compactó los suelos, dificultando la penetración del agua de lluvia, que además tiende a ser cada vez más escasa por el efecto del cambio climático.

"Ellos están percibiendo que la degradación ambiental está relacionada con el olvido de ciertas prácticas indígenas, y por eso decidieron retomarlas formando comisiones de administración ambiental en algunas áreas", explica Henry Cheruiyot, subdirector del Instituto de Investigaciones Agrícolas de Kenia. Cheruiyot está a cargo de la división de tierras áridas y ha trabajado con grupos nómadas de Kargi, Marsabit, en el noreste de Kenia. Los conocimientos de los nómadas pueden proveerles sustentos alternativos. Por ejemplo, los de Kargi utilizan hierbas y árboles locales para tratar enfermedades de su ganado.

De manera similar, en Mali, un estudio piloto demostró que la plantación de árboles para forraje cerca de las ciudades reduce la presión sobre los bosques cercanos y ayuda a aumentar los ingresos de las comunidades.

En los próximos cinco años, la ONU planea invertir 50 millones de dólares para elaborar programas de acción contra la desertización, junto con tribus africanas. Los programas se utilizarán como modelo para recuperación y conservación de suelos en otras partes de África. Según el último informe para África del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el 46% de las tierras africanas son vulnerables a la desertización, y 22 millones de personas viven en zonas vecinas a desiertos, las más vulnerables a ese fenómeno.

2006, Año Internacional de los desiertos y la desertificación

2006, Año Internacional de los desiertos y la desertificación

Sérgio Ferrari *

Adital, 21-3-2006

Temática poco mediatizada, menos "espectacular" que otras calamidades ambientales, sin embargo la desertificación creciente - al igual que la disminución acelerada de las reservas de agua potable- se ancla en el centro mismo del debate de sociedad. Ya que toca el presente y el futuro, la vida y la muerte, la iabilidad o la inviabilidad de la "casa común" llamada tierra. A causa de ese "flagelo ambiental", en los próximos 20 años podrían desaparecer dos terceras partes (66 %) de las tierras aptas para el cultivo de África; 30 % de las de Asia y un 20 % de las de América Latina.

Según estimaciones de las Naciones Unidas, la desertificación reduce la fertilidad del suelo del planeta y provoca pérdidas de productividad que en algunas regiones pueden alcanzar el 50 %. Adicionalmente, amenaza la cuarta parte de las tierras totales del planeta así como la subsistencia de más de 1.000 millones de seres humanos en 100 países. Atenta contra el equilibrio macro-ecológico global - especies animales y vegetales que desaparecen- y presiona a comunidades enteras - en 2004 se hablaba de 135 millones de personas- que podrían verse obligadas a abandonar sus tierras a corto y mediano plazo.

Las consecuencias humanas de tal fenómeno van más allá de la simple radiografía productiva. Agrava la ya de por sí debilitada seguridad alimenticia; acrecienta el efecto del hambre y la pobreza; se perfila como fuente adicional de tensiones sociales, políticas y militares, factores todos que en un circuito infernal y cerrado provocarán, a su vez, más y más degradación ambiental. Un verdadero callejón sin salida...

Hablar el mismo lenguaje

El reflejo semántico a veces engaña. Si se asocia desertificación a desiertos, se puede llegar a un concepto un tanto simplista e imaginarlo como el aumento de arenas que fagocitan más tajadas de la gran geografía mundial. Más arena, más desiertos... casi como resultado mecánico o natural de un aumento de la erosión que vive la tierra resultado de las aguas torrenciales que lavan todo o de los vientos agresivos y su poder destructivo.

En términos más científicos, según una definición de los años noventa del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la desertificación no se refiere a un aumento de los desiertos. Sino que consiste en la degradación de las tierras áridas, semiáridas y las zonas sub húmedas y secas. Que tiene como causas variaciones climáticas, pero -y por sobre todo- actividades humanas tales como el cultivo o el pastoreo excesivo; la deforestación - generalmente movida por grandes intereses económicos-; y la falta de riego. La devastación simple y pura de regiones enteras para introducir ciertos monocultivos, como en su momento el algodón y hoy la soya o los árboles para celulosa. O para la instalación de grandes complejos turísticos, son también co-responsables.

Tras la desertificación, entonces, una serie de conceptos-causas de fondo: la responsabilidad de los grupos humanos (y los poderes económicos) en las zonas amenazadas, así como un cuestionamiento a la idea misma de productividad como motor del desarrollo.

Una amenaza para Norte y Sur

Si bien las consecuencias principales de tal fenómeno las pagarían los países del Sur, no es una temática "restringida" a éstos. Un estudio de Ecologistas en Acción de España, publicado a mediados del 2004, indicaba que ese país se encuentra a la cabeza de las naciones desarrolladas afectadas por la desertificación. Señala que siete provincias presentan niveles de erosión por encima del 90 % de sus superficies y subraya que el origen principal de esa erosión se debe a malas prácticas de la agricultura. Concretamente, enfatiza el documento, 75 % de la erosión se produce en suelos agrícolas, mientras que éstos -paradójicamente- representan sólo un 40 % de la superficie total.

El informe español analiza otras causas, como la explotación desmesurada de los recursos hídricos; la pérdida de la cubierta vegetal a causa de repetidos incendios forestales y la concentración de la actividad económica en zonas costeras consecuencia del crecimiento urbano, de las actividades industriales, del turismo de masas y de la agricultura de regadío. Factores todos, que de una u otra manera, y con diferentes matices o pesos, están a la base también del fenómeno en tantos otros de los 100 países afectados.

A más de 10 mil kilómetros de España, Argentina, con sus casi 2.8 millones de kilómetros cuadrados, otrora reserva ambiental del planeta, no escapa a la degradación del ecosistema, que según diversos estudios afecta al 75 % del territorio. 60 millones de hectáreas están sujetas a procesos erosivos y cada año se agregan otras 650 mil al cuadro de las superficies "desgastadas". A pesar de la enorme superficie y de los ilimitados recursos de ese país sudamericano, 30 % de la población total (uno poco más de 10 millones de personas) son afectadas por ese proceso. En los últimos 75 años la reducción de la superficie forestal es del 66 % como resultado del desmonte para incorporar nuevas tierras a la agricultura; para la producción de carbón vegetal y leña y debido a otras actividades industriales, como la celulosa.

Brasil no se exceptúa de esta dinámica preocupante. Si a mitad del siglo pasado la soja era casi inexistente hoy ocupa más de 20 millones de hectáreas de tierra cultivada. Mientras el ganado - 80 % del cual está en la Amazonia- explotó de 26 millones a 164 millones de cabezas en los últimos quince años y la exportación de carne se quintuplicó entre 1997 y el 2003. Ambos "productos" avanzan ofensivamente cada día más sobre bosques y sabanas, siendo considerados como responsables principales del acelerado proceso de desertificación brasilera.

Y las previsiones son alarmantes: organismos ambientalistas de todo crédito estiman que en el 2020 podrían destruirse cerca de 22 millones de hectáreas de bosques y sabanas en América Latina sólo a raíz de la producción de soja, devastando eco-sistemas y condenando a la desaparición a numerosos pueblos indígenas, cada vez más acorralados en reducidos espacios.

La "conciencia" planetaria

En tanto toma de conciencia mundial -en todo caso a nivel de diagnóstico y retórica- las Naciones Unidas aprobaron en 1994 la "Convención Internacional de lucha contra la desertificación", primer documento que enmarca las respuestas a este "flagelo ecológico" y que cuenta con la adhesión de 172 Estados partes.

Tiene como objetivo principal la promoción de una acción concertada a través de programas locales -con apoyo internacional- que buscan reducir el impacto de la sequía grave y desertificación especialmente en África. Intenta mejorar la productividad del suelo, rehabilitarlo allí donde se puede y ordenar la conservación de los recursos de tierras y fuentes hídricas.

La Convención subraya la necesidad de la participación popular y la promoción de condiciones que favorezcan a las poblaciones locales para evitar la degradación de los suelos. Y le asigna un rol activo a las organizaciones no gubernamentales (ONG) para preparar y ejecutar programas en este sentido.

Si bien este instrumento internacional es un aporte -perfectible-, lo que está en juego tras el "drama de la desertificación" es un debate de fondo, de sociedad o incluso de civilización misma.

Un debate de civilización

Un elemento clave de este debate es, sin duda, la relación estrecha entre desertificación y urbanismo. En tanto, como lo señala el sociólogo y antropólogo español Antonio Aledo Tur, "la urbanización produce un doble efecto que podríamos denominar centrífugo y centrípeto en su participación en el proceso de desertificación".

El aspecto centrípeto -según el mismo intelectual- "al convertir a las ciudades en polos de atracción para los campesinos que abandonan las tierras y para los flujos de materia y energía que el sistema urbano consume permitiendo el avance de la desertificación". El efecto centrífugo, "sirve para denominar tanto el proceso de expansión física de la ciudad sobre las áreas rurales como el proceso de difusión cultural del estilo de vida urbano y de formas urbanas de pensar y entender la relación sociedad-naturaleza que están en la base de los procesos de insostenibilidad ecológica a los que pertenece la desertización". Finalmente, para el intelectual español, "la urbanización actúa como motor de buena parte de los factores que en opinión de los expertos son causantes de la desertificación".

Lo que leva a "repensar la utopía del urbanismo contemporáneo al ser contrastado con las implicaciones socio ambientales que provoca la desertificación es una de las señales que emite el ecosistema y que denuncia la utopía del crecimiento ilimitado" La insostenibilidad del actual sistema muestra "la naturaleza utópica del desarrollo occidental", enfatiza, usando la noción de utopía, en este caso, como contradictoria e inviable.

Detrás del flagelo ambiental de la desertificación -de la misma manera que el derroche irracional del agua potable- una lógica productiva planetaria inviable (u homicida) a largo plazo. Que prioriza el provecho máximo sobre la durabilidad de las reservas. Que transforma en mercancía todo lo que toca, aún los más estratégicos recursos naturales como la tierra y el agua. Que ve como ambicioso mercado la "casa común" del planeta tierra. Y que impone explicaciones culturales e ideológicas reduccionistas (desertificación = más desiertos) a todos los grandes temas del debate de civilización.

La desertificación es mucho más que un infinito arenal natural imposible a detener. Es un grito de alarma sobre una forma de organización de la economía mundial, y un desafío a la sociedad civil planetaria para reforzar su combate/resistencia ambiental en el marco de construir, también sobre la erosión, otra tierra posible.

*colaboración de la Agenda Latinoamericana 2006

La ONU advierte sobre los efectos de la desertización en Argentina

La ONU advierte sobre los efectos de la desertización en Argentina

Observa (Montevideo), 6-6-2006

El director regional del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el cubano Ricardo Sánchez, advirtió este lunes en Argentina de que "la desertización es el mayor problema ambiental del país". "Más del 70% de la geografía argentina está ocupada por ecosistemas áridos o semiáridos", declaró a Efe durante la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, que en este país se llevó a cabo en la localidad de Chamical (noroeste).

Tras un acto celebrado en una de las zonas más desérticas de Argentina, el funcionario de la ONU indicó que las autoridades locales deberían prestar especial atención a un problema que puede acentuarse en los próximos años.

"El previsto aumento de la demanda mundial de alimentos, sumado a la próxima desaparición de la barreras internacionales al comercio de productos agrícolas, potenciará la industria de la región e impondrá mayores presiones sobre el suelo, que tiende a la desertización", indicó. Además, las transformaciones del régimen de lluvias que ya se están produciendo "provocarán mayores sequías e inundaciones más graves, por lo que la lucha contra la desertización debe ser una política de Estado", añadió Sánchez.

Sin embargo, para el experto cubano "todavía hay márgenes para la reacción si se genera la conciencia de que debe haber una explotación turística y agrícola de la región que se base no sólo en una estrategia de dinero sino de sostenibilidad ambiental".

"Desde la ONU deseamos que todas las acciones y estrategias que se den en la lucha contra la desertización estén planeadas y orientadas a cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, como puede ser la reducción de la mortalidad infantil, que en las zonas desérticas es una de las mayores del mundo", precisó.

La ONU dedicó el 2006 al tema de los desiertos y la desertización para llamar la atención sobre unos ecosistemas que en Latinoamérica ocupan una franja que va desde la costa del Pacífico peruano al océano Atlántico, atravesando Argentina en diagonal, lo que hace que este país cuente con las mayores extensiones de desierto de toda la región. Según un informe del Programa de la ONU para el Medio Ambiente divulgado el domingo en Londres, el cambio climático que causa el calentamiento global también amenaza a los desiertos del mundo.

Argelia apela a organizar conferencia sobre la desertización

Argelia apela a organizar conferencia sobre la desertización

Terra.es, 05-06-2006

El presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, apeló hoy a los países africanos a organizar una conferencia sobre la desertización, un fenómeno que, por su expansión, preocupa a los países más afectados, entre ellos Argelia. En un discurso pronunciado ante una conferencia internacional organizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Buteflika indicó que, a menos que se ataje el avance del desierto, el 40 por ciento de las cosechas pueden perderse en los próximos años.

'Si no adoptamos un plan global para combatir la desertización, es de prever que surjan nuevos conflictos, con su largo cortejo de sufrimientos y emigraciones masivas', advirtió, añadiendo que ese fenómeno va a ser uno de los grandes problemas del siglo XXI. La erosión provocada por el avance del desierto afecta ya a una sexta parte de la población mundial y amenaza la vida de millones de personas, añadió el presidente argelino.

En 1994 las Naciones Unidas adoptaron una convención de lucha contra la desertización, pero en opinión de Buteflika 'hemos constatado que, a diferencia de otros temas del entorno ambiental, este asunto no parece interesar a los medios políticos y económicos'.

En conclusión, recordó que la ONU ha hecho de 2006 el año internacional de los desiertos, y es de esperar que ello constituya una oportunidad para dedicar a la desertización el mismo interés que se ha concedido a los cambios climáticos y la biodiversidad. Con motivo del año internacional se prevé celebrar en Argel, en octubre próximo, una cumbre de jefes de Estado y Gobierno bajo el patrocinio de las Naciones Unidas.

La desertización amenaza a las tierras áridas

La desertización amenaza a las tierras áridas

Abc, 5-6-2006

Agencias/Madrid

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha hecho un llamamiento a cuidar las tierras áridas y semiáridas del mundo advirtiendo de que la desertificación "conduce a la pobreza o la exacerba" con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente que se celebra hoy y que en esta ocasión tiene como lema "`No hagamos de las tierras áridas desiertos! ", coincidiendo con el Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación.
Según Annan, las tierras áridas "cubren más del 40% de la superficie de la Tierra y albergan a casi 2.000 millones de personas, la tercera parte de la población mundial". Para la mayoría de sus habitantes, subrayó, "la vida es dura y el futuro suele ser precario" ya que "viven al margen en los ámbitos ecológico, económico y social". Por ello, destacó "es fundamental que no descuidemos a esas personas ni a los frágiles hábitats de que dependen".

El secretario general de la ONU hizo especial hincapié en que "la pobreza, la ordenación insostenible de la tierra y el cambio climático están haciendo de las tierras áridas desiertos", advirtiendo de que "la desertificación a su vez conduce a la pobreza o la exacerba".

Según Annan, este problema "es particularmente agudo en el frica subsahariana y el Asia meridional, donde la degradación de las tierras áridas es un grave obstáculo para la erradicación de la pobreza y el hambre extremas y pone en peligro los esfuerzos encaminados a asegurar la sostenibilidad del medio ambiente", objetivos que han sido incluidos en los llamados Objetivos del Milenio que "los gobiernos del mundo se han comprometido a alcanzar para 2015".

El hecho de que la degradación de las tierras áridas sea un problema "quizá más agudo en Africa, la región menos desarrollada del mundo y la más vulnerable al cambio climático", ha llevado este año al Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) a elegir a Argel, la capital de Argelia, como ciudad anfitriona de las celebraciones del Día Mundial del Medio Ambiente.

Según el PNUMA, "la geografía, la historia y la cultura" de Argelia están "inextricablemente ligadas al mayor y más conocido desierto del mundo, el Sáhara", por lo que el país "está idealmente situado para destacar todas las facetas de esta compleja cuestión".

El presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, se mostró agradecido por el "honor" de acoger las celebraciones de este año y aprovechó su mensaje para llamar la atención de que "con una riqueza en potencial natural y humano, frecuentemente desaprovechada, frica debe hacer frente a los desafíos de la globalización, en particular aquellos relacionados con una mejor gobernabilidad y un desarrollo continuo y sostenible, cuyo pilar principal es el componente ambiental".

Por ello, agregó, "los objetivos clave que exigen atención inmediata para poner fin a los devastadores impactos del subdesarrollo en este continente son: combatir la desertificación; conservar y desarrollar de manera integral y racional las tierras áridas, semiáridas, montañosas y boscosas; preservar los recursos hídricos, y reducir los índices de pobreza".

Llamamientos de Buteflika

En este sentido, instó a la comunidad internacional "a reflexionar sobre la posibilidad de forjar una alianza sostenible, responsable e innovadora, capaz de contribuir efectivamente al éxito" de la "ejemplar iniciativa" que supone la Nueva Alianza para el Desarrollo de frica (NEPAD) "a favor del ecodesarrollo". Con ello, dijo, se atenderán "las aspiraciones y las expectativas de naciones y pueblos aparentemente condenados a la crueldad de enfrentarse cotidianamente a un sinfín de privaciones y un futuro incierto".

Además, hizo un llamamiento "a la adopción de la Carta Mundial sobre los Desiertos y la Lucha contra la Desertificación para conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente y el cierre del Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación". Con ello, dijo, "esperamos contribuir al cumplimiento de algunos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, objetivos que se han visto fortalecidos y han sido renovados gracias a las decisiones de los jefes de Estado y de Gobierno durante la Cumbre Mundial celebrada en Nueva York en septiembre de 2005".

La celebración todos los 5 de junio del Día Mundial del Medio Ambiente, según el PNUMA, "ofrece una oportunidad a las comunidades y gobiernos de todo el mundo para reflexionar sobre el papel esencial que el medio ambiente desempeña en nuestras vidas cotidianas y en nuestros planes para el futuro".

Las evaluaciones de la ONU han puesto de manifiesto que más del 60% de los ecosistemas mundiales están deteriorándose o incluso se han degradado hasta el punto de que ya no se puede confiar en sus "servicios". En este sentido, el PNUMA considera que "pese al creciente conocimiento y la creciente lista de acuerdos políticos y compromisos, la Humanidad sigue despilfarrando nuestro capital natural".

En este sentido, la agencia de la ONU destaca que la desertificación y la sequía provocan pérdidas anuales de 42. 000 millones de dólares en la producción de alimentos en todo el mundo. Pero, por encima de esta cifra, añade el PNUMA, "está el incontable costo en sufrimiento humano y en vidas perdidas debido al hambre y a la necesidad de abandonar las tierras que una vez eran productivas". Sin embargo, estas estadísticas "son evitables" y ese, añade el PNUMA, es también el mensaje del Día Mundial del Medio Ambiente.

Motivo de conflictos

Por otra parte, Annan llamó la atención también sobre el hecho de que "hay un cúmulo cada vez más grande de pruebas de que la degradación de las tierras áridas y la competencia por recursos cada vez más escasos pueden llevar a las comunidades al conflicto". Además, agregó, "las personas cuya supervivencia y cuyo sustento dependen de las tierras áridas se están sumando al sinnúmero de personas convertidas en refugiados por motivos ambientales y económicos, las cuales ponen a prueba los recursos cada vez más insuficientes de pueblos y ciudades de todo el mundo en desarrollo".

Sin embargo, incidió Annan, "la desertificación es un proceso difícil de invertir, pero puede prevenirse". "Proteger y restaurar las tierras áridas no sólo aliviará a las zonas urbanas del mundo de su carga cada vez mayor, sino que además contribuirá a lograr un mundo más pacífico y más seguro", advirtió, insistiendo en que "también ayudará a preservar paisajes y culturas que se remontan a los orígenes de la civilización y forman una parte indispensable de nuestro patrimonio cultural".

Por ello, aprovechó el Día Mundial del Medio Ambiente, que este año marca además el décimo aniversario de la entrada en vigor de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, para instar "a los gobiernos y a las comunidades de todo el mundo a prestar atención a los problemas que plantea la vida en las márgenes de los desiertos, para que las personas que allí viven puedan vislumbrar un futuro de paz, salud y progreso social".

Por su parte, el PNUMA subrayó que la degradación de las tierras áridas "es un problema creciente que requiere una acción imaginativa, colaboradora y multisectorial". Teniendo en cuenta que es resultado y a su vez contribuye al cambio climático y es tanto causa como consecuencia de la pobreza, si no se hace nada para evitarlo, "amenaza el futuro de la seguridad alimentaria de la creciente población mundial y la estabilidad de comunidadesy países en todas la regiones". De ahí, concluye el PNUMA el lema de este año: "¡No hagamos de las tierras áridas desiertos!".

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Más de la mitad territorio chino, en situación ecológica 'frágil'

Más de la mitad territorio chino, en situación ecológica 'frágil'

Terra.es, 5-6-2006

China, segundo emisor del mundo de dióxido de carbono, anunció hoy que el 60 por ciento de su territorio está en una situación ecológica ’frágil’ aunque se comprometió a poner ’bajo control’ el deterioro medioambiental en 2010. Las conclusiones fueron anunciadas en varios documentos oficiales divulgados con motivo de la celebración hoy del Día Mundial del Medio Ambiente, dedicado este año a la desertización, un fenómeno que ha cobrado especial relevancia en China en los últimos años.

En uno de los informes, la Administración Estatal de Protección Medioambiental (SEPA) advierte de que el ’estado ecológico’ del país se deteriora pese a las políticas efectivas en algunos campos. Sus hallazgos son ’alarmantes’: la situación ecológica del 60% del territorio chino es ’frágil’, con el 90% de los pastos naturales amenazados por la degradación y la desertización, y el 40% de los humedales en declive. ’Vastas áreas de humedales naturales han sido reemplazadas por arrozales y construcciones, sobre todo en las regiones de los ríos Yangtsé y Perla (motores económicos del país)’, dijo Shu Jianmin, vicepresidente de la Academia de Investigación China de Ciencias Medioambientales, citado hoy por el ’China Daily’.

Mejor cara ofreció el Consejo de Estado (Ejecutivo) en un libro blanco titulado ’Protección Ambiental en China (1996-2005)’, en el que dice que ’la tendencia hacia el agravamiento de la contaminación y destrucción ecológica se está aminorando’ gracias a sus políticas.

’Creemos que el libro es una buena iniciativa pues revisa la situación de los últimos años. Estamos de acuerdo en principio con el enfoque, el Gobierno reconoce que el conflicto entre desarrollo y medio ambiente se está volviendo más importante’, dijo hoy a Efe Lo Sze Ping, director de campañas de Greenpeace en China.

A su juicio, el gran reto es la falta de aplicación de la legislación y las normas, que muchas veces ’se pierden’ cuando llegan a las administraciones locales y provinciales, problema de difícil solución según dicen también los ecologistas chinos. ’Tenemos ya muchas leyes de protección medioambiental pero el problema ahora es cómo aplicarlas. Nuestro principal desafío está en cómo incorporar la protección ecológica a las políticas de desarrollo económico’, apuntó la ecologista Li Junhui, del grupo ’Amigos de la Naturaleza’.

Pero Pekín dice estar dispuesto a superar los obstáculos y en su Plan Quinquenal 2006-2010 se compromete a reducir en un 10% las emisiones tóxicas y a aumentar la tasa de bosques del actual 18,2% al 20%. ’Nos gustaría mucho que así fuera. Pero todavía es un poco pronto para decir si es un objetivo realista o no’, subrayó Lo Sze.

Sobre la desertización, el veterano ecologista estadounidense Lester Brown considera que es el problema más ’inquietante’ en China, con una amenazante y enorme bolsa de polvo en el norte del país que transforma vastas extensiones de tierra arable en desierto. ’Hay proyectos piloto que han tenido éxito en algunas partes, pero en general no estamos ni cerca de atajar esta situación’, señaló Brown la pasada semana en una rueda de prensa.

En esta lucha, no obstante, China proclamó el fin de semana sus logros como ’líder mundial’ de la lluvia artificial para aliviar las sequías y luchar contra incendios, con 3.000 trabajadores, un arsenal de 7.000 cañones y 4.687 lanzadores de cohetes.

Según un informe de la ONU : el cambio climático también amenaza a los desiertos

Según un informe de la ONU : el cambio climático también amenaza a los desiertos

El Mundo, 05/06/2006

LONDRES.- El cambio climático que está provocando el calentamiento global de la Tierra también amenaza a los desiertos del mundo, según un informe del Programa de la ONU para el Medioambiente (UNEP) divulgado en Londres. El documento, que se titula ’La perspectiva global de los desiertos’, analiza los cambios y riesgos que afrontan las zonas más áridas del planeta.

Andrew Warren, uno de los autores de la investigación y profesor de Geografía en la University College de Londres (UCL), se declaró "alarmado" porque los desiertos "están más amenazados que nunca". "Nos arriesgamos a perder no sólo impresionantes paisajes y culturas antiguas, sino también algunas especies salvajes increíbles", advirtió el profesor.

En primer lugar el informe, de unas 150 páginas, pone en contexto el objeto de estudio y afirma que "casi una cuarta parte de la superficie terrestre de la Tierra -unos 33,7 millones de kilómetros cuadrados- se ha definido como desierto". "Esos desiertos están habitados por unos 500 millones de personas, muchas más de las que se pensaba previamente", señala el documento, que se publica con motivo de la celebración este lunes del Día Mundial del Medioambiente.

Después, el texto, presentado en la sede de la UCL (centro de Londres) por Andrew Warren y Kaveh Zahedi, subdirector del Centro de Seguimiento de la Conservación del Mundo del UNEP, aborda las amenazas que ponen en peligro los desiertos y sus comunidades.

Una de las amenazas más preocupantes es el cambio climático por la emisión de gases que provocan el "efecto invernadero", que ya afecta a los desiertos, donde se ha registrado desde 1976 a 2000 un aumento de la temperatura de "entre 0,5 y dos grados centígrados".

Ese incremento -subraya el texto- ha sido "mucho mayor que el aumento medio mundial de 0,45 grados centígrados", lo que ha provocado una notable disminución de las lluvias en desiertos como el de Kalahari (Sudáfrica) y Atacama (Chile). Asimismo, la falta de agua ha implicado la disminución del caudal de ríos históricos como el Colorado (EEUU), el Éufrates (Irak) y el Nilo, que "ya se están secando", según el profesor Warren.

El UNEP alerta de que habrá "cambios profundos con importantes implicaciones en el suministro de agua para las gentes, los animales y las plantas del desierto", a menos que "se reduzcan drásticamente las emisiones de los gases que causan el efecto invernadero".

Según el informe (redactado por expertos de países como Argentina, Holanda, Israel y Reino Unido), las temperaturas en las zonas más áridas "podrían subir una media de entre cinco y siete grados centígrados" en el periodo comprendido entre 2071 y 2100.

Campos de entrenamiento militar

Otra amenaza que cita el informe es la inestabilidad regional e internacional, que acarrea la construcción de "lugares de entrenamiento militar, prisiones y campos de acogida de refugiados" y puede "modificar el paisaje desértico". "Esas intrusiones -dice el texto- llevan más gente a los desiertos, generan considerables ingresos y ayudan a actualizar la infraestructura, pero dejan grandes huellas medioambientales, particularmente en lo que se refiere al agua".

Además, el informe critica la sobreexplotación de aguas subterráneas para la agricultura y el ocio de centros turísticos, una circunstancia cuyas principales "víctimas" pueden ser ciudades colindantes con desiertos del suroeste de Asia y Estados Unidos. El abastecimiento de ese agua también peligra por problemas como la salinización y la contaminación de pesticidas y herbicidas.

Pese a estos datos pesimistas, Kaveh Zahedi recalcó que la realidad de los desiertos ofrece "no sólo malas noticias" sino también "grandes oportunidades para el futuro". De acuerdo con el responsable del UNEP, los desiertos podrían convertirse en "las centrales eléctricas del siglo XXI sin emisión de dióxido de carbono", si se sabe aprovechar la energía solar. Zahedi agregó que los desiertos pueden servir, asimismo, de atractivos destinos turísticos y de fuente para fabricar medicinas, aunque esas actividades deberían gestionarse "con sensibilidad".

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